Vampiros y Chupasangres


People-Clker_Free_Vector_Images + Ghost-Openclipart-Vector + The Waiter-Lirliinnaa | Pixabay
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Dentro de la fauna animal, los vampiros y chupasangres se identifican con los murciélagos hematófagos.


Su fama es tan terrible que hasta algunas teorías los convierten en culpables de la COVID19, así que para apartarnos de ese tema hemos decidido acercarnos más a esa otra imagen literaria que los humaniza convirtiéndolos en hombres vestidos generalmente de negro y con capa, con colmillos y ojos seductores capaces de atraer a cualquiera.


Para completar el retrato añadiremos a esos "fantasmas" que aparecen como subalternos y se nutren de lo mismo, y los que ponen en bandeja la sangre necesaria para que los chupadores no tengan ni que esforzase en encontrar víctimas, y que los pintamos como camareros-mosquitos.

Vayamos a su definición más formal:


Según el DICCIONARIO PANHISPÁNICO, el vampiro es una voz de origen húngaro, introducida en español a través del francés, que significa “criatura legendaria que, una vez muerta, sale por la noche de su tumba para chupar la sangre de las personas dormidas”.


Por lo tanto, un personaje exótico, que viene de tierras lejanas (por lo menos antes), utilizando un lenguaje que posiblemente no entienda todo el mundo, y que con mucha tradición (se ha dado a lo largo de toda la Historia y en todo tipo de manifestaciones), saliendo de féretros y similares, sin aportar nada propio (está muerto), aprovecha el menor descuido para apropiarse de lo que le da vida a los demás: ya sea su conocimiento, su experiencia, su saber hacer, su trabajo o simplemente la energía que jamás tendrá por sí mismo.


Y también define a las vampiresas, y dice que se emplea con el sentido específico de “mujer fatal”, esto es “mujer de atractivo irresistible cuyo poder de seducción acarrea la destrucción de aquellos a quienes seduce”.


Nosotros creemos que los vampiros, en su versión macho o hembra, utilizan técnicas similares y sus resultados son igualmente parecidos, buscando siempre sacar un beneficio que roban a los demás, así que no vamos a discriminar.


Antes de entrar a calificar las tipologías de vampiros y chupasangres hay que dejar claro que tratamos de llamar la atención sobre las criaturas del mal, para estar en alerta y, por lo tanto, cuando se habla de personas, empresas o grupos, no hay que darse por aludidos. Si eso sucede, mira si tienes espejos en casa y si no te reflejas lo mismo debes de acudir al centro de salud más próximo.


Lo dicho: Llamadas de atención. Pongan sonido de sirenas y empezamos.


A nivel general, en el mundo del emprendimiento podemos encontrar:

1. LÍDERES:

En lugar de aportar ideas propias repiten hasta la saciedad mensajes de, por ejemplo, SILICON VALLEY, como si fuesen fórmulas mágicas, cuando cada referencia surge en su momento y tiene valor en ese momento, pero el mundo es cambiante y, por supuesto, se han de buscar soluciones propias para no convertirse en un mero telepredicador.

Un líder lo es por tener iniciativas, fortalezas y estrategias propias, y si son de cualquier otro, lo pone en evidencia, pero en ese caso se le podrá definir como un buen comunicador o transmisor de ideas, pero no un líder en un sentido estricto del término.

La prueba del algodón para desenmascarar a estos líderes es sencilla:

“¿Si tú eres un auténtico gurú, como es que tu propia empresa no es un unicornio y aún te estás preguntando que es “eso” exactamente?”.

El problema principal es que esta fauna se nutre de la buena fe de sus seguidores que, ante promesas, generalmente de ganar dinero de forma muy sencilla, son capaces de caer en estafas. La excusa siempre es la misma:

“Hay que probar. Es muy poco dinero el que te pedimos, y además no hace falta que tengas experiencia: vale para todo el mundo”.

¿Cuántas veces has oído algo así relacionado con, por ejemplo, el trading y los ingresos secundarios?

Cuando a esos maestros y guías los veas rodeados de coches maravillosos, casoplones, ropas dignas de un Drácula moderno, y declarando que van a revelar secretos que te llevarán a codearte con el TÍO GILITO, ten por seguro que no pasará nada.

Huye, porque te sacarán la sangre, en este caso con el color de tus billetes.

Nadie, absolutamente nadie, promete lo que no puede dar. A menos de que sea un mentiroso, un estafador o el protagonista de algún videojuego con negocios sucios.

2. INCUBADORAS Y ACELERADORAS:

Según publica la ASOCIACIÓN ESPAÑOLA DE STARTUPS, en nuestro país hay un total de 215 incubadoras y aceleradoras, de las cuales 26 son de Corporaciones y 23 son universitarias, ofreciendo soportes en gestión, formación, espacios de trabajo y acceso a la financiación.

Antes se daba un dicho que decía que una ardilla podía cruzar España entera saltando de árbol en árbol. Con el cambio climático el tema está difícil, así que ahora podríamos afirmar que esa misma ardilla lo haría, pero saltando de aceleradora en aceleradora.

Bien cierto es que algunas de ellas ayudan a salir adelante a empresas en sus fases iniciales, acogiéndolas en su interior para acelerar su crecimiento.

A todo el mundo le gusta el apoyo, y sentirse cerca de personas que le son afines, con las que crear sinergias o identificarse en todo el proceso, pero lo primero que debes plantearte es si tú necesitas acelerarte o incubarte: Una buena formación, en el lugar adecuado, puede resolver eso mismo en más de una ocasión.

Hay determinados marcadores que identifican a los vampiros en este campo:

  1. Equipo: Esencial conocer sus históricos. Se puede dar el caso de que una institución facilite un espacio con las mejores intenciones del mundo y que quienes estén al mando hayan entendido los términos de forma literal, es decir, que aún están en incubadoras (bebés en esto de emprender) o la aceleración tenga que ver con el “coge el dinero y corre”. Lo mismo si los mentores son funcionarios o personas con escaso recorrido empresarial. Es como si quieres ser guionista y te ponen a tu abuelita, una mujer encantadora y que cuenta historias maravillosas, pero que no sabe escribir. No es incubadora o aceleradora todo lo que reluce.

  2. Las condiciones económicas: Si para entrar te piden firmar algo parecido a un pacto de sangre, como si fueses a formar parte de alguna logia sólo para iniciados, desconfía. Lo que cuenta es tu proyecto y la forma en que se plantea, y no otras cuestiones que te hagan sentir como un ser especial tocado por la gracia divina. Si además te piden dinero para presentarte ante terceros, igualmente cuestiona todo. Se dan chiringuitos que su modelo de negocio se basa en pedir un fee a cada participante para presentar a, por ejemplo, cinco inversores, sin asegurar absolutamente nada en cuanto a resultados o éxito. La suma de muchos participantes convierte el negocio en muy rentable… y no precisamente para ti. Y lo mismo si finalmente te consiguen dinero y el porcentaje es abusivo o está reconocido en un PACTO DE SOCIOS escrito antes de que incluso tú llegases y que o lo tomas o lo tomas, porque no lo puedes dejar. Conocemos algún caso muy cercano, donde además se sintieron molestos porque con nuestras críticas estábamos “boicoteando” que se produjese una inversión y que además se pudiese instalar la empresa en el bonito parque tecnológico donde se desarrollaba toda la función. El emprendedor después de un año pudo corroborar que su proyecto salió... pero en manos de su inversor y siendo eliminado de la ecuación.

  3. El desentendimiento: Hay que leer perfectamente la letra pequeña relacionada con lo que te ofrecen, especialmente si te piden formación presencial y, dato muy importante, firmar la asistencia. Puede que detrás de todo esto se esconda una subvención formativa y no precisamente para ti, y uno de los datos más evidentes, es constatar si hay seguimiento. Si después de todo esto te dejan en el olvido, de nuevo, plantéate si has ido a caer en el lugar adecuado o simplemente se están aprovechando de ti.

En todo caso, no vamos a ser radicales y les damos un voto de confianza porque posiblemente ayuden a pensar, y eso ya de por si es un acierto.

3. LOS DUEÑOS DEL DINERO:

En este caso nos referimos a los dueños inmorales del dinero, donde se pueden incluir a todos aquellos instrumentos financieros que, utilizando sus capacidades, seducen a personal creativo para encontrar ideas brillantes que, sumadas a otras ideas brillantes, producen beneficios de los que, por supuesto, no participan quienes detentan los derechos de las ideas. Normalmente reciben una respuesta fabricada con un mismo patrón:

“Cuando su idea esté más madura nos gustaría que nos la presentase”.

También hay que tener presente a ciertos inversores profesionales que, incluso, actúan de jurados en foros, “mentor day” o eventos similares, y que son expertos en destrozar cualquier presentación, para seguir viviendo de su “dureza”. Es interesante analizar las inversiones que han hecho, cuantas han sido auténticos éxitos, y devolverles la pelota.

Lo vivimos en directo en uno de esos encuentros ilusionantes para quien se presenta a ellos, y cuando se le cuestionó al susodicho jurado, se puso en evidencia que no conocía ni tan siquiera el proyecto, y que todo eran vaguedades o frases hechas. Lo mejor de todo fue que las preguntas que le hizo la emprendedora, no se referían a su proyecto, sino que se inventó otro sobre la marcha, quedando ridiculizado ese inversor especializado. Digno de una buena comedia y recomendable por su capacidad creativa. En este caso, el susodicho vampiro lo era de la institución que cubría su viaje, su estancia, su dieta y su cachet (si, como si fuese una estrella mediática).

4. LA CLASE POLÍTICA Y/O LA ADMINISTRACIÓN:

Desde el emprendimiento muchas veces se esperan esos programas de ayudas y subvenciones que se ofrecen desde la Administración, entendiendo que es dinero fácil que posiblemente no se tenga que devolver en su totalidad o, sencillamente, sea un regalo.


Pero hay que cuestionarse si el regalo es envenenado porque el empresariado, especialmente el más joven, puede que no tenga una conciencia clara de las obligaciones que conlleva y así puede ocurrir que ni tan siquiera sepa cómo hacer la justificación administrativa, cumplir plazos, que es objeto de inversión o que no, y otras muchas cuestiones, de manera que lo que a futuro se encontrará será con una devolución de un dinero que, seguro, se habrá gastado.


Lo peor es que durante todo el proceso no habrá conseguido ni tan siquiera hacer una consulta directa porque los teléfonos de contacto, una vez la convocatoria ha salido, dejan de existir y los mails de petición de ayuda, tampoco son respondidos.


La Administración que, al fin y al cabo, y aunque no debería ser así, responde según la clase política de turno, seguro que tiene que focalizar en el siguiente programa de ayudas, subvenciones y regalos envenenados.


¿Y que gana para ser calificada como chupasangre?


Justificar su propia existencia, los presupuestos que se le destinan, las personas que se mantienen y las decisiones que pueden favorecer a quien esté más cerca.


Por supuesto, no todos los líderes o lideresas, todas las incubadoras, los ricos y ricas, o la Administración o la clase política es terrible, y hay excepciones que confirman la regla y en este post, como ya dijimos en un principio, se trata de llamar la atención sobre las criaturas del mal.


Para el último punto, hemos dejado a:


5. LOS QUE JAMÁS DAN EXPLICACIONES:


En este marco se podrían encuadran los que van a sacar datos e información sin dar explicación alguna sobre su trabajo.


Si recibes un mail que viene a decirte:


“Hemos estudiado detenidamente la documentación aportada y consideramos que no cumple con los requisitos para obtener… “

En los puntos suspensivos puedes poner lo que mejor consideres.


Si pides detalle sobre esos requisitos, puede que, de buen rollo, te den explicaciones un tanto abstractas como, por ejemplo, que no tienes suficiente experiencia o que creen que tu capacidad económica es débil para afrontar el proyecto. Si se lo rebates con documentación directa, explicando como tu modelo de negocio es ya rentable, o que ha firmado contigo una de las grandes marcas del planeta, recibirás otro mail que diga:


“Hemos estudiado detenidamente la documentación aportada y consideramos que no cumple con los requisitos para obtener… “

Todo muy en la línea de la innovación que cualquier emprendedor espera recibir por respuesta.

Nadie dijo que los vampiros debían ser brillantes o que eran infalibles. Seguramente que si se les hubiese planteado un negocio como FACEBOOK, TWITTER o WALLAPOP responderían:


“Hemos estudiado detenidamente la documentación aportada y consideramos que no cumple con los requisitos para obtener… “

¿Quién va a querer comunicarse en una red y hacer amigos virtuales? Absurdo. ¿Crear mensajes lanzados al mundo y, además, con limitación de palabras? Todavía más absurdo. Y ¿vender cosas de segunda mano con una foto? Nah.


Y, para ir acabando, lo mejor que tenemos en casa:


Además de todo esto, en el interior de las empresas se suelen dar otros vampiros y chupasangres que se aprovechan de los compañeros para, por ejemplo, presentar un informe como propio, establecer estrategias con un “corta y pega” de cualquier web antigua o aprender de ciertos productos para ofrecerlos a la competencia o intentar venderlo por sí mismos. Recomendamos ver películas como ARMAS DE MUJER, GLENGARRY GLEN ROSS o EL MÉTODO, que son clases maestras al respecto.


Esos vampiros, como decíamos en un inicio, se rodean de "fantasmas" que les ríen las gracias, intentando ejercer de vampiros con ellos mismos, o de subalternos que, a cambio de recibir una parte del beneficio pueden seguir viviendo cómodamente, al igual que esos otros que funcionan como espías con cosas tan ridículas como conseguir una buena agenda de contactos.


¿Os imagináis que por tener el teléfono de Lady Gaga vais a poder llevar a buen fin cualquier propuesta que decidáis hacerle?


Hacer negocios es algo muy complicado, y el talento no se pega por contacto. Ni aún teniendo todas las herramientas y el dinero del mundo.


Finalmente, una recomendación:

Cuando vayas a iniciar una relación empresarial pide siempre firmar un NDA, donde proteger la confidencialidad y establecer una no-competencia. Incluso incluye una cláusula de no elusión donde no te puedan puntear.

Evidentemente se podrá incumplir, como cualquier otro contrato, pero al menos existirá una prueba documental y será más fácil protegerse ante la Ley.

Y si con cualquiera excusa te dicen que “por política empresarial no firman NDAs”, ya sabes:

Mejor vete al cine y mírate una buena película. Los vampiros y chupasangres son mejores en la pantalla, y si lo pasas mal al menos sabrás que eso dura generalmente dos horas y luego te vuelves a casa.

Y en el caso de que sea dentro de la propia empresa, haz que todo quede por escrito: mails, whatssaps, telegrams, teams... cualquier prueba es buena.

Como afirmaba MARTIN LUTHER KING:

Ignorar el mal es convertirse en cómplice de él.
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