Sanna Marín


Retrato de Sanna Marín por Laura Kotila
Retrato de Sanna Marín por Laura Kotila

La falta de credibilidad en la palabra política, sin ser nueva, se ha convertido en una situación permanente.


En momentos precisos de polarización social, como pueden ser las elecciones, se atiende a su mensaje, que por muy falso o verdadero que sea, produce un efecto identificatorio y emocional, pero no porque su credibilidad se haya acrecentado, sino para castigar o premiar a una masa que piensa de una manera o de la contraria.


En última instancia, para una gran parte de la ciudadanía esos personajes asociados al poder de las urnas parecen vivir en un mundo lejano y diferente al común de los mortales.


SANNA MARIN es la primera ministra de Finlandia, y se encuentra en las antípodas de lo que la población, en general, cree de la política.


SANNA MARIN, como presidenta del Partido Socialdemócrata de Finlandia, fue elegida primera ministra en diciembre de 2019, siendo la persona más joven del mundo en ocupar un puesto así.


Ha sido educada por su madre y la novia de ésta.


Las pocas fotos personales que ha compartido en su Instagram han sido amamantando a su hija, y otra de su boda con su compañero de toda la vida, un exfutbolista con el que se casó después de 16 años.


En nuestro país, sólo por estos últimos datos, sería cuestionada y, posiblemente, descalificada.


Y todo esto para explicar que nada de todo esto importa.


¿Y qué es lo que importa?

Simplemente que es una mujer brillante y comprometida, que lidera un gobierno de coalición formado sólo por mujeres, con 35 años, y desde la calma (eso que tanto echamos en falta en otras latitudes).


¿Qué otras cosas importan?

Su gestión de la pandemia ha sido ejemplar y, a pesar de las críticas de sus contrarios políticos, ha contado con el 85% del respaldo de la población.


Aplicó la Ley de Poderes de Emergencia, que llevaba sin utilizarse desde la II Guerra Mundial, para resolver de forma inmediata asuntos importantes, y siendo transparente con la información que se suministraba para los medios, la gente de la calle e, incluso, con los niños, se ha ganado la confianza de tod@s.


Su Programa de Igualdad, para cerrar la brecha salarial, la violencia doméstica, la educación de menores en entornos pobres (como los que ella mismo vivió en su infancia) o de los inmigrantes, además de las responsabilidades en el cuidado de los niños, es un ejemplo a seguir (o copiar, directamente) por otros países.


¿Qué más?

PROJECT SYNDICATE publicó hace unos días un artículo suyo sobre la crisis climática y la biodiversidad con el título de THE CLIMATE X FACTOR.


Su brillante análisis plantea alejarse de los combustibles fósiles, el petróleo y el gas natural, además de apostar por una economía circular, centrada en la sostenibilidad y la eliminación o reciclado de los residuos, donde necesariamente tiene que darse un cambio transformador en la producción de energía y los procesos industriales.


Pone, como ejemplo, los subproductos que se puede reutilizar de los combustibles de biomasa en la industria textil o en materiales de construcción para reducir la utilización de los bosques y respetar los recursos naturales; la utilización de la electricidad como calor, hidrógeno o combustibles sintéticos; aprovechar el aire acondicionado de las oficinas o el CO2 de plantas industriales como combustible para el transporte marítimo o aéreo como carbono neutral.


Deja claro que la innovación puede ser cara en un inicio, por las inversiones que se precisan, pero ese precio baja y se convierte en asumible con la utilización masiva, y cree que, el apoyo gubernamental, con un entorno de políticas adecuadas, es esencial en esos casos.


Entiende que el aumento de los precios del carbono necesita de un acuerdo internacional para establecer una auténtica transición verde.


Como ella misma afirma en el artículo:

Plantea políticas basadas en OBJETIVOS ALCANZABLES, con TODOS LOS MEDIOS DISPONIBLES, la utilización de la INNOVACIÓN TECNOLÓGICA e invitando a participar a los POLÍTICOS RESPONSABLES de todo el mundo.

Si preguntásemos en nuestra ciudad cuantas personas la conocen, posiblemente no aparecería nadie o, a lo más, a alguien le vendría a la cabeza un rifirrafe que tuvo con PEDRO SÁNCHEZ.


Lo importante es que ahí está, y su trabajo debe ser difundido.


¿Tiene algo que ver que sea mujer? Posiblemente no, incluso ella así lo cree.


Desde SENSEI recordamos que, en 1906, FINLANDIA fue el primer país en dar el voto y los derechos parlamentarios a las mujeres. Y lo importante, a pesar de su importancia, no es eso.


Lo importante es la cultura y el respeto que emanan de esas decisiones.

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