[Nombre]...Y los cuarenta ladrones


No-Corruption-Zelandia | Pixabay
No-Corruption-Zelandia | Pixabay

Volvamos a nuestra niñez y recordemos esa bonita etapa en la que nos leían cuentos que nos contaban historias con modelos de vida, como aquella de ALI BABÁ, un leñador humilde, decente y generoso, que al ver como 40 ladrones se apoderaban de riquezas, que escondían en una cueva con una contraseña secreta, se convertía en un ser sin escrúpulos, donde la avaricia le llevaba a un final no muy amable.


Pero estos relatos son eso: relatos.


En la realidad hay personas que, a pesar de sus delitos, no pagarán con ninguna pena.


En nuestro imaginario colectivo las llamamos corruptas, y las asociamos generalmente a una clase privilegiada que se aprovecha de su poder para enriquecerse o beneficiarse a cargo de las demás.

Desde 2003, la ONU celebra el DÍA INTERNACIONAL CONTRA LA CORRUPCIÓN, buscando destacar los derechos y responsabilidades de todos -incluidos los Estados, los funcionarios públicos, los agentes de la ley, los representantes de los medios de comunicación, el sector privado, la sociedad civil, el sector académico, el público y los jóvenes- en la lucha contra la corrupción.


Generalmente la asociamos a la corrupción política, y así se define como toda violación o acto desviado, de cualquier naturaleza, con fines económicos o no, ocasionada por la acción u omisión de los deberes institucionales, de quien debía procurar la realización de los fines de la administración pública y que en su lugar los impide, retarda o dificulta, realizando un mal uso intencionado de los recursos financieros y humanos a los que tiene acceso, anteponiendo sus intereses personales para conseguir una ventaja ilegítima generalmente de forma secreta y privada.


España mantiene la puntuación de 62 puntos sobre cien en el ÍNDICE DE PERCEPCIÓN DE LA CORRUPCIÓN 2020 de TRANSPARENCY INTERNATIONAL, similar a países como Katar, Corea del Sur, Bahamas o Barbados, y muy alejado de Dinamarca, Nueva Zelanda, Finlandia, Singapur o Suecia (en los mejores puestos de transparencia) poniendo en evidencia que es un problema grave que tiene en alerta a la ciudadanía española.


BESS MYERSON, una actriz de origen judío, muy conocida por ser la primera MISS AMÉRICA en 1945, y que se convirtió en una figura icónica por su defensa en la lucha de los derechos humanos, al final de su carrera en el servicio público, fue acusada de soborno y conspiración, siendo absuelta tras un juicio donde tuvo que soportar las mentiras de los corruptos. Declaró:

El cómplice del crimen de la corrupción es generalmente nuestra propia indiferencia.

Cabría preguntarse: ¿Por qué no tenemos recursos para saber que sucede o por no preocupamos por tenerlos? ¿O por qué es algo endémico a cierto tipo de personas?


La corrupción empresarial es un tema igual de grave, y más si tenemos en cuenta la manera en que influye en la Comunidad, y desde SENSEI nos preocupa especialmente cuando, en nombre, o a costa de una empresa, se constituyen delitos que, dependiendo de las leyes y las jurisdicciones, ni tan siquiera se persiguen.


En el mundo del emprendimiento, los negocios dependen de las personas y empresas, que se amparan en ese paraguas y donde la corrupción se manifiesta por:

  • Falseamiento de estados contables.

  • Levantamiento de bienes.

  • Contratos fraudulentos para beneficiarse de la administración.

  • Publicidad engañosa.

  • Economía sumergida.

  • Complicidad en cohecho.

  • Malversación de los fondos de la empresa en beneficio particular.

  • Fraude o desfalco.

  • Simulación de quiebra o bancarrota.

  • Falta de asunción de obligaciones tributarias o sociales.

Esa corrupción esconde empoderamiento de egos, perjurio, malas formas de relación o respecto a los trabajadores y a los propios socios, o actividades que no son otra cosa que el reflejo de la indecencia individual o colectiva de personas que utilizan la mentira para justificar sus desmanes, y que son responsables de un daño tan perjudicial como el de esa corrupción pública que vemos en los medios.


Generalmente esta corrupción empresarial es sinónimo de mala gestión y administración, urdida en base a la ignorancia y el desprecio por los demás.


Estos corruptos empresariales son capaces de utilizar de espejo a cualquiera que pasaba por allí, reconocer sus males como creados por otras mentes, con una capacidad de invención tal que, si empleasen el mismo tiempo y capacidad para resolver las carencias propias, y la de sus propias empresas, seguramente muchos de sus problemas se resolverían.


Ante esta impunidad se encuentra la justicia, y aunque sea lenta, siempre llega.


No hay que agachar la cabeza jamás por más que el agotamiento te lleve a pensar lo contrario.


Las máscaras siempre caen, y cuando a esos corruptos se les piden las pruebas de sus palabras, no las tienen, y siguen inventando hasta que la ley los lleva al lugar en el que siempre debieron permanecer.


En ese momento sus aliados desaparecen, y se convierten en cómplices de un olvido intencionado, tan corrupto como el de sus antiguos amigos, ahora sumidos en la más absoluta de las soledades.


Es importante que existan instituciones como LA CONVENCIÓN INTERNACIONAL CONTRA LA CORRUPCIÓN, FOREIGN CORRUPT PRACTICE ACT, ONU o OCDE, que siguen en la lucha y la búsqueda de la corrupción.


Igual de esencial exigir el COMPLIANCE empresarial, el respecto de los acuerdos, el cumplimento de la ley, y desenmascarar toda práctica empresarial deshonesta.


Este artículo ha sido escrito por SAM WHEAT y PAT KENNE.

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