Indecente


Aggression-Johnhain | Pixabay
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Como si de un mantra se tratase, uno de nuestros colaboradores repite, una y otra vez, la palabra “indecente” cuando hablamos de la situación del mercado, la educación, las pugnas políticas, el acoso telefónico de grandes compañías o la opacidad para utilizar datos, y sólo por poner sobre el tapete algunos temas tratados en estos días.


De la misma manera considera indecente que no se den las gracias, aunque sólo sea por cortesía, porque entiende que siempre debe haber una actitud que nazca del aprecio a lo que alguien ha hecho por nosotros, más que por el bien (o beneficio) recibido.


Cualquier mundo, ya sea el entorno laboral, tomar algo en el bar de la esquina, visitar al médico, pagar el recibo de la luz o pactar las reglas del juego diplomático para que barbaries como Ucrania se paren, funcionan en una doble vía, de ida y vuelta, porque dependen de las personas que crean cada una de estas acciones y son las que las convierten en indecentes, o no, con sus razones, sus palabras o sus consecuencias, y de ellas también depende de que se den las gracias o no.


En nuestro caso la indecencia la asociamos a la falta de ética y/o moral y, por lo tanto, al carácter abusador, irrespetuoso, desconsiderado o grosero con la inteligencia, las capacidades de los demás y la convivencia.


Las noticias que desgraciadamente ponen en evidencia todo este discurso son continuas, por miles, y en todo el planeta.


Si nos tenemos que atener a la de estos últimos días se podría decir que INDECENTE es que:


  • Un Gobierno anuncie a bombo y platillo que va a CONTROLAR EL PRECIO DEL GAS, pero no le de la misma publicidad a la exigencia histórica que han conseguido los lobbies dueños de la energía para cambiar la metodología de cálculo de la tarifa regulada de la luz para el pequeño consumidor, especialmente los que contratan 10 KW o menos, donde están los consumidores más vulnerables, a los que de forma insultante IGNACIO SÁNCHEZ GALÁN, el presidente de IBERDROLA, denomina “el precio de los tontos”. La letra chica importa tanto como la grande y más cuando los que menos tienen son los más perjudicados.

  • Bruselas considere como VERDES LAS INVERSIONES EN ENERGÍA NUCLEAR Y GAS, siguiendo los dictados de empresas ligadas a Rusia, mientras se hace una supuesta política de cierre contra Putin, y según ha denunciado GREENPEACE. Curiosamente la decisión europea es de la Nochevieja pasada y antes de que la guerra de Ucrania fuese anunciada.

  • AMNISTIA INTERNACIONAL tenga que denunciar como EMPRESAS ESPAÑOLAS ESTÁN VENDIENDO ARMAS, con una facturación por encima de 1.600 millones de euros, a la coalición de Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos en LA GUERRA DE YEMEN, una de las crisis humanitarias de mayor envergadura en el mundo, y donde se han cometido, y se cometen, ataques a hospitales, escuelas y población civil.

  • Afganistán PROHÍBA QUE LAS NIÑAS DE MÁS DE 6 AÑOS PUEDAN VOLVER A LA ESCUELA, fracturando el futuro de una sociedad donde las mujeres no van a tener acceso ni al mercado laboral, ni a la educación, ni a nada que no sea otra cosa que estar en sus casas y servir a sus hombres, sin que produzca el bochorno general del planeta, como si la firma de una acción de SAVE THE CHILDREN fuese suficiente.

  • FEIJOO defienda en su plan económico alternativo reforzar los servicios públicos, y combatir la crisis actual con todo tipo de ajustes de precios y con la BAJADA DEL IRPF A CADA 4 DE 5 ESPAÑOLES. Excelente acogida popular mientras se está en la oposición, posiblemente con fines electoralistas porque, en serio ¿se pueden producir más gastos desde un gobierno cuando hay menos ingresos? Un modelo de difícil coherencia, defenestrado en la Unión Europea o en el FMI y que curiosamente NI ÉL MISMO HA CUMPLIDO en Galicia durante su mandato donde SI BAJÓ LOS IMPUESTOS A LAS RENTAS MÁS ALTAS y bonificó la fiscalidad de los patrimonios por encima de 700.000 euros (evidentemente algo que no tienen 4 de cada 5 españoles).

  • VODAFONE tenga que pagar 3,94 millones de euros y GOOGLE 10 millones, por una resolución de la AGENCIA ESPAÑOLA DE PROTECCIÓN DE DATOS. La telefónica por no garantizar la seguridad adecuada de los datos personales, incluida la protección contra el tratamiento no autorizado o ilícito de los mismos y, en el caso del gigante de Internet, por ceder datos a terceros sin legitimación para ello y obstaculizar el derecho de supresión de los ciudadanos, en particular, el derecho al olvido.


Todos son casos grandes, y la semana anterior o la próxima se podrían sustituir por otros similares.

Todo esto se da igual en empresas, organizaciones o negocios de todo tipo. Al fin y al cabo, cualquier corporación, en la que participe una sola persona o sea una entidad conformada por muchas partes, es un reflejo exacto de nuestra familia, de nuestra sociedad y, por supuesto, del sistema de valores de cada uno de sus integrantes:

  • Cuando un compañero, desde su posición de macho alfa, descalifica a una compañera, haciendo comentarios machistas donde el talento profesional es menospreciado, sugiriendo que todo se debe a su condición sexual, es indecente.

  • Cuando cualquier trabajador@ se queja, desde el más absoluto desconocimiento, sobre que se está haciendo en un determinado momento, y lo hace por comodidad propia, sin pensar en la labor, el esfuerzo o la dedicación de las demás partes, es indecente.

  • Cuando el dueño de una empresa, aprovechándose de la ignorancia o de la confianza de sus socios, es capaz de llegar a hacer levantamiento de bienes de una sociedad, acusando a “quien pasaba por allí” de lo ocurrido, es indecente.

  • Cuando en una entrevista alguien exagera, o directamente miente, por ejemplo, con los resultados de su empresa para alardear de excelente gestión, ocultando una incompetencia absoluta con consecuencias catastróficas, es indecente.

  • Cuando desde la posición de poder, un responsable de área, exige que los demás hagan trabajo porque sí, sin que haya razón alguna, y tan sólo para demostrar que “manda”, es indecente.

  • Cuando se publican falsedades, con la única intención de contaminar a la competencia o descalificar a una persona, y nadie acude a la fuente si no que da por segura la mentira, es indecente.

  • Cuando la incompetencia se envuelve de supuesta dedicación, apropiándose además del talento de otras personas, como si fuese suyo, es indecente.

  • Cuando por encima de los intereses generales de todos los trabajadores están los intereses del staff empresarial, es indecente.

Y así, podríamos seguir enumerando mil y una formas en que la indecencia invade nuestras vidas y nuestras empresas.


Es imprescindible una reflexión personal para que esa indecencia, en la que podemos caer sin ni tan siquiera desearlo, deje de ser el cielo o el infierno (depende de nuestra conciencia y condición) en el que jamás deberíamos asentarnos.

Si queremos vivir en paz con el resto de la Humanidad, en nuestro trabajo o a nivel personal, hay que saber que sin los demás nadie es nada, por mucho dinero, por mucho poder, por mucha influencia, o mucha capacidad creativa que tenga.

No habrá indecencia en ninguna religión, credo político, modelo de negocio, o forma de concebir cualquier acción, si el respeto hacia ti, al resto, y a la convivencia es tu norma.

Y, especialmente, da las gracias.

Siempre: gracias.

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