Enrique A. Ghijs Mora


La virtud de la niñez en un antropólogo: Enrique Ghijs con 5 años
La virtud de la niñez en un antropólogo: Enrique Ghijs con 5 años

Nos encontramos a través de ATENEA, un programa de la ULL para estudiantes de altas capacidades, o lo que es lo mismo, para lo que antes se conocía como personas superdotadas.


Él mismo nos pidió acercarse a SENSEI, con la intención de analizar nuestra cultura empresarial, y nos pusimos de acuerdo para que así fuese.


Durante este tiempo hemos descubierto una mente preclara, una de esas personas con las que se puede hablar de cualquier libro o teoría y que te responda desde el conocimiento, y con una capacidad de análisis sorprendente.


Al mismo tiempo es cercano, aunque en algún momento utilice alguna palabra para la que necesitemos usar el diccionario (diviértanse descubriéndolo en su texto). No pasa nada. Es normal. Es antropólogo convencido.


Le pedimos que se presentase y esto es lo que nos respondió:

"Nadie mira mejor que un niño pequeño, con esa mirada penetrante, observación inquisidora, que lo pone todo en tela de juicio.
Es una gran mirada, que no cede a la vergüenza, una mirada verdaderamente antropológica, una que llevo practicando desde que me sacaron esa foto.
Mi nombre es Enrique A. Ghijs Mora.
Estudio la fenomenología humana y me fascina el potencial de nuestra especie para hacer el bien. Por eso me hice ANTROPÓLOGO.
Digo esto en serio y con el más elevado cariño: los humanos son un completo disparate, unos enigmas inmensos y caóticos, ¡y con razón!
Nos basta con mirar nuestra historia para recordar las locuras de las que somos capaces... Pero hay esperanza, porque creo firmemente que, a través del entendimiento, apoyo mutuo, ética profesional y una buena mirada, la antropología es capaz de acotar nuestra naturaleza enigmática y ayudar a las personas a convertirse en mejores versiones de sí mismas, de forma holística, radical y sostenible.
Esta profunda devoción a las excentricidades humanas es lo que principalmente me ha llevado a colaborar con SENSEI desde esta disciplina tan particular.
Es una empresa muy antropológica, algo que no se ve a primera vista, pero que en el fondo me hace sentir como en casa.
Después de todo está compuesta por un equipo multidisciplinar que dialoga con las personas y ofrece soluciones empíricas y multidimensionales a problemas complejos y dinámicos, problemas fundamentalmente humanos, problemas antropológicos.
Como buen ser humano, yo mismo tengo mis excentricidades: inclinaciones lúdicas, profesionales, morales e intelectuales que no todo el mundo va a compartir.
Es algo natural, que da lugar a este curioso sentimiento de alienación o extrañamiento que todos conocemos, cuando los demás no nos terminan de “pillar”.
La antropología nos enseña, entre otras muchas cosas, que esas excentricidades y extrañamientos dependen del uso compartido del lenguaje. Lenguaje en un sentido amplio, porque el entendernos es un proceso que trasciende la gramática para adentrarse en el pluriverso de nuestros trasfondos culturales, desde nuestros lenguajes técnicos, políticos, económicos y profesionales, hasta nuestros lenguajes emocionales, familiares, del amor y del conflicto.
Superar las barreras que dificultan el que nos entendamos y cooperemos implica necesariamente incorporar en nuestras profesiones procesos de traducción, de forma que profesionales con trasfondos vastamente distintos puedan colaborar con eficacia, desde la mutua comprensión, apoyo y consenso. Como cuando ALBERT EINSTEIN daba clases de matemáticas a estudiantes que no hablaban ni una pizca de inglés o alemán.
Por estas razones, en nuestro mundo liberal, competitivo y corporativo, escoger la empresa adecuada es una decisión tanto vital como profesional, porque solo algunas corporaciones prestarán atención a tu lenguaje e intentarán comprender tus fascinantes excentricidades humanas.
Creo que SENSEI es una de esas empresas, porque presenta una cultura corporativa emprendedora que facilita la colaboración multidisciplinar.
Y no están libres de enigmas.
De hecho, al cruzarme con ellos por vez primera, me sobrecogieron unas ganas inmensas de hacer una investigación antropológica sobre su cultura empresarial, y comprobar qué los hacía realmente tan singulares.
Esas ganas culminaron en una defensa exitosa y estimulante de un proyecto universitario sobre las culturas corporativas emprendedoras en el sector privado y desde un enfoque antropológico, marcando oficialmente mi salida de la educación superior y entrada a esta innovadora y maravillosa disciplina.
Cuando era más joven, mi cerebro de adolescente tinerfeño de 14 años se negaba a pensar en su futuro en términos de profesión.
Me preocupaba limitarme a un puñado de puestos de trabajo idealizados en los que atornillar mi curiosidad por el comportamiento humano.
Por eso tomé la decisión de “ayudar a otras personas a convertirse en mejores versiones de sí mismas”, porque ponía el acento en adaptarme a los lenguajes de los demás y darles aportaciones personalizadas, que ellos mismos entendieran, para que su evolución fuera en sus propios términos y por voluntad propia.
Tuve la suerte de encontrarme con una de las disciplinas más multidisciplinares que podría ofrecer mi entorno: la Antropología Social y Cultural.
Combinando métodos y teorías de la medicina, química o psicología, con otras ramas como la sociología, la economía, la ciencia política o la ecología humana; la antropología se nos presenta como un nexo de unión interdisciplinar que aspira a entender uno de los enigmas más elusivos de nuestras vidas: los seres humanos y las relaciones que surgen entre ellos.
Con la ayuda y el buen talante de otros especialistas, los antropólogos podemos allanar el terreno para que prosperen esas relaciones humanas sostenibles, eficaces y basadas en apoyo mutuo.
Con la ayuda de senséis, como los que trabajan en SENSEI GROUP, las personas pueden dejar de ser enigmas hobbesianos, confusos y egoístas; para convertirse en aliados, colaboradores que se entienden sin esfuerzo ni molestia.
Así pues, te miro y digo: manos a la obra."

Su estudio sobre SENSEI nos ha descubierto elementos que nos ha ayudado a madurar aún más nuestra filosofía. Muchas gracias por todo. Seguiremos colaborando.

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