El riesgo reputacional


Mary Pahlke-Business en Pixabay
Mary Pahlke-Business en Pixabay

Durante años y años, incluso siglos, el RIESGO REPUTACIONAL ha condicionado muchas de las decisiones empresariales y personales.


Reputación, en la práctica, era el sinónimo de ética, y se asumía que esas divinas palabras eran incuestionables si las pronunciaba, por ejemplo, una gran marca, el banco o un poder, puesto que partía de una máxima en la que creíamos:

Trata a tu prójimo como a ti mismo.

Tras la crisis financiera del 2008, la explosión de las redes sociales y, últimamente, el Covid-19, se nos cayó la venda de la inocencia y descubrimos que no era la ética, sino que en realidad se estaba aludiendo a un utilitarismo pervertido.


¿Y eso del utilitarismo que es?


Una teoría de la rama ética de la filosofía según la cual las conductas moralmente buenas son aquellas cuyas consecuencias producen bienestar o felicidad en lo seres humanos, maximizando la utilidad.


Decimos pervertido porque descubrimos que la utilidad no era de todos, sino que, apoyándose en grandes conceptos morales, se buscaba el mayor beneficio personal o empresarial con el mínimo riesgo. Es decir, los valores de uno, de su clase, o de la cuenta de resultados, se anteponía a cualquier otra opción, y en contra de ese bien común.


Les suena, ¿verdad? Seguro que dicen: tan real como antiguo es el mundo.

  • ¿Dónde está el “riesgo reputacional” de esas grandes marcas financieras que fueron rescatadas a costa de todo el planeta, pero habían estado especulando con productos basura y, por ejemplo, conocían perfectamente los desmanes de MADOFF, pero siguieron tratando con él durante años y años, aun estando denunciado?

  • ¿O el “riesgo reputacional” de cualquier político que incumple su programa electoral sin que se le pueda denunciar por incumplimiento de contrato, o sin consecuencias para su partido?

  • ¿Hay “riesgo reputacional” en la explotación de menores en países del tercer mundo para conseguir un producto al menor costo, y después crear maravillosos anuncios donde se apuesta por la igualdad?

Es evidente que el concepto de “riesgo reputacional” ya no es lo que era.


De un tiempo a esta parte las calculadoras éticas se han convertido en una realidad, y más desde que en 2015 la ONU puso en marcha los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible).


El comportamiento ético es primordial para una Comunidad cada vez más concienciada y, aunque es evidente que hay muchas cosas que cambiar, los pasos se hacen al andar.


ELO INSTITUTE (ETHICAL LEADERSHIP FOR ORGANIZATIONS), fundado y liderado por SOFÍA UNDA, ha creado un certificado en liderazgo ético según las investigaciones realizadas durante 20 años por la UNIVERSIDAD DE DEUSTO, la UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE MADRID y la UNIR-UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE LA RIOJA.


Por una parte, se certifica a directivos y mandos intermedios, en cuatro escalas, según la etapa de acceso o en grados superiores, y también hace una evaluación de la propia empresa facilitándole herramientas según departamento, equipo u organización.


MOMUCLE, que es como se denomina al modelo desarrollado, cuenta con 27 marcadores, se realiza durante 7 semanas, y cuenta en la evaluación con coaches seniors, de diferentes escuelas de negocio.


El MARCADOR DE TRANSICIÓN VERDE PARA LOS MERCADOS ÉTICOS (GTS, por sus siglas en inglés), en sus informes anuales destaca como aún hoy los gestores de riqueza a nivel global (fondos de pensiones, bancos o administración pública, entre otros) utilizan algoritmos obsoletos donde no se tienen en cuenta los riesgos en el Cambio Climático, el soporte de vida o la inversión en ciencia, y alude a la CARTA DE LA TIERRA como mecanismo de seguimiento de los ODS.


POOJ MORJARIA, fundador de DID THEY HELP?, un sitio web de vigilancia independiente que mantiene un registro de las buenas y malas actuaciones de las marcas y personas públicas, declara en el último informe de WUNDERMAN THOMPSON:

Quería crear una memoria colectiva para que el mundo entero la utilizara. Durante mucho tiempo, he sido testigo de corporaciones, multimillonarios y figuras públicas que anteponen las ganancias a su propio personal, o usan su influencia o posición para beneficiarse en tiempos de crisis.

MORJARIA destaca que, a pesar de los comentarios en la red, volvemos a consumir los productos de estas empresas, y que la rabia social desaparece en un ciclo de noticias de 24 horas.


Las Bcorps y los fondos de impacto social han llegado para quedarse.


Y cada vez son más y más las acciones que proponen donde la responsabilidad y ética se aúnan.


En pequeña escala, desde SENSEI mantenemos el compromiso con proyectos de impacto social como RECYCLE WALK, concienciando sobre el Medio Ambiente y el deterioro de las playas en las Islas Canarias, o democratizando los recursos financieros-fiscales a través de SINGULAR.FUND.


Utilizar la vieja fórmula de el "riesgo reputacional" ante cualquier propuesta, puede volverse en contra de quien lo utiliza.


Pensemos en la repercusión de nuestras acciones y en un mundo mejor, para todos, y por todos, donde el beneficio sea compartido y donde la Comunidad cuente igual que lo que hacemos desde nuestras empresas y desde nuestras personas.


Aludiendo a un dicho popular: ¿Sirve de algo ser el más rico del cementerio?

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