Redes de Contactos


Sign-Merio | Pixabay
Sign-Merio | Pixabay

TINDER, GRINDR, OKCUPID, BUMBLE, BADOO, TIK TOK o INSTAGRAM, son la expresión de cómo han cambiado las maneras de entender las relaciones. Si las analizamos en detalle, no distan mucho de otras apps como LINKEDIN, DESK, SLACK o WHEN I WORK.


Cuando utilizas una de esas apps para buscar amor (o sus sucedáneos), das un like, haces match, inicias una conversación y, finalmente, con el feeling suficiente, consigues una cita con esa persona que ha irrumpido en tu corazón (o en sus sucedáneos).


Y nos proyectamos a través de la imaginación: al fin y al cabo, la imaginación es la capacidad más grande que tiene el ser humano para encontrar la felicidad. Aunque muchas veces sea una invención y seamos consciente de ello.


Si todo va como debería ir, entramos en un proceso de palabras preciosas, regalos inesperados o llamadas que nunca tienen fin.


Todo es muy bonito, y no paramos de creer que esa persona nos entregará algo ideal y, muchas veces, llegamos a esa conclusión cuando nuestro conocimiento no pasa más allá de un simple chat.

Y finalmente tienes el encuentro real:


¿Cuántas veces te has encontrado algo que no se parecía en nada a lo que tu mente había fabricado?


Normalmente con lo que te topas, es una falsedad más, otra vez (¿y cuántas van ya?). Y si tienes ya una cierta experiencia, decidirás no perder tu tiempo, porque cuando se te engaña una vez no permites que vuelva a pasar. Al menos durante un tiempo.


Posiblemente el mayor problema seamos nosotros.


Nos hemos creado una imagen de perfección, deseando ver esa cara dibujada con sonrisas deliciosas, como en la mejor película de animación japonesa, acompañadas de gatitos con ojos tiernos, y con una cintura ideal en la que, también, hemos creído que podríamos deslizar nuestras manos.


Si ponemos los pies en el suelo, y somos realistas, recordarás que la perfección no existe, y que todos y todas somos imperfectos… y que lo que realmente buscamos es algo que nos complemente, nos haga felices y nos permita ser quienes somos en cada momento.


Y aún y todo, serás una de los millones de personas que, una y otra vez, acabas quedando, a pesar de que muchas citas te defrauden, o tú te presentes como “ideal” ante gente que no has visto en tu vida, gente que te cree conocer, como tú a ellas, pero nadie se conoce realmente.


Y puede que te entre miedo, o asco, y decidas abandonar la búsqueda del amor (o sus sucedáneos).


La soledad es difícil y acabarás volviendo a dar, y darte, otra oportunidad.


Un día, tras muchos fracasos, o muchos engaños, aparecerá ella, o él, ese “quién” que menos esperabas, que a primera vista no cumplía ni los más mínimos requisitos para acceder a una candidatura, pero te das cuenta que tiene algo diferente, especial, único: ¡que es singular!


No te engaña ni te miente. Es fiel a su manera de entender las cosas en todo momento. Trata de darte su opinión, y si no coincide con la tuya, te lo dice, y encima es lo que más valoramos, porque después de tantas farsas y engaños logramos encontrar un poco de sinceridad.


Te enamorarás de esa persona como nunca lo has hecho jamás, porque en todo momento tú puedes ser como eres, y además la otra parte puede ser como es.


Si, por ejemplo, abandonas ahora el TINDER y abres SLACK, ¿Qué sucede?:


Cambiamos las citas por entrevistas, un perfil por un curriculum vitae, y te sientes bien porque parece que sois o pertenecéis a un mismo grupo.


Te reúnes esperando escuchar una propuesta interesante, y las referencias te hacen creer que estás ante lo mejorcito de su ámbito, y que a su lado el triunfo laboral está cercano.


Puede que se repita el mismo proceso: que te encuentres con gente que te defraude, te aburra, que parezca que es algo que luego no lo es, o que se crucen mentiras que ensalzan supuestas trayectorias impolutas que jamás han tenido ningún problema en años y años (inverosímil, pero cierto).


Finalmente, lograrás encontrar algo diferencial, algo que sea de verdad, y te acabas dando cuenta de que las cosas grandes están hechas de cosas pequeñas, que funcionan desde la sinceridad y la humildad.


El amor (o sus sucedáneos) y el trabajo tienen muchos más elementos en común de lo que podríamos creer y, en ambos casos, lo que nos hace seguir adelante, es ese factor diferencial: la singularidad.


Cuando algo es sincero no te defrauda, porque sabes en donde te mueves y nunca te pillará por sorpresa. Aunque no sea lo mismo que quieras escuchar, será lo que la otra persona sabe darte.


Cuando es humilde te sorprende, porque el ánimo de engrandecer, de querer pasar por ser más, es algo tan extendido, en ese postureo digital, que ir a los inicios y reconocer la base es posible que te enamore.


Cuando algo es singular es especial. Posiblemente te lleve a la locura en algunos momentos, pero la idea de contar con algo único, no se puede comparar con ninguna otra experiencia.


SINCERIDAD, HUMILDAD y SINGULARIDAD, son las bases de cualquier relación, de amor, sucedáneos, trabajo, o cualquier otra como se quiera llamar.


Este post ha sido escrito por DIEGO CAMPAÑA GARCÍA, del que ya habíamos leído, en primicia, MIEDO, de su libro de relatos GOLPE DE REALIDAD.

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