Ciudadano Kane y la realidad


Ciudadano Kane y la realidad
Ciudadano Kane y la realidad

Este año se celebra el 80 aniversario de CIUDADANO KANE, la opera prima de ORSON WELLES, considerada como la mejor película de todos los tiempos.


Se utilizó como referencia a WILLIAM RANDOLPH HEARST, un magnate que inventó el amarillismo periodístico, con técnicas que nos resulta cada día más familiares: eludiendo cualquier rigor en sus titulares e inventado historias haciéndolas pasar por auténticas.


Hoy, que sabemos que es posible crear líderes a fuerza de repetir una y mil veces una mentira como si fuese una verdad, o que se puede hacer un traje a medida con el miedo, hay que visionarla con un ojo puesto en su época y otro en nuestras propias vidas y en el futuro que se nos avecina.


NIETZSCHE afirmaba que "no hay hechos, hay interpretaciones", y esas palabras son la guía de KANE.


Resulta visionaria y nos explica, mejor que nadie, como las fake news, el vocerío de los medios, los políticos e, incluso, la gente de la calle, se pueden crear y ser un "algo" premeditado.


CIUDADANO KANE llevada al presente muestra esa realidad a la que nos estamos acostumbrado, donde se nos presenta una visión paralela de nuestro mundo, donde ya no valen los hechos sino las interpretaciones, y como éstas son ciertas sí o sí.


La verdad es siempre del poder, porque ese poder la impone, la construye o hace desaparecer cualquier otra interpretación, si así le conviene. A lo más, cada persona puede interpretar su verdad, pero muchas veces en la misma soledad que cuando el protagonista evoca a "Rosebud" al morir: ese trineo de su infancia que se corresponde con un tiempo que ya no volverá y donde pudo ser feliz.


Y no es desesperación o renuncia a seguir creyendo en otras cosas. Simplemente es una constatación de la nueva normalidad.


CIUDADANO KANE fue revulsiva en su momento, y aunque aupó a WELLES al olimpo de los niños prodigios de HOLLYWOOD (tenía 25 años cuando la rodó), le convirtió también en un director singular, no siempre querido, porque desde su interpretación hacía un maravilloso reflejo de los hechos, y poner espejos a los poderosos no es algo que les guste demasiado.


La verdad es difícil, o prácticamente imposible de conocer y, a lo más, hemos de aceptar la mejor aproximación.


Si no la conocéis, tenéis que verla y si ya la habéis visto, repetir.


Sigue siendo igual de abrumadora. Denuncia de forma apabullante la manipulación. Expone la soledad y la tristeza como pocas veces se ha hecho. Y lo mejor de todo: es una lección de cine, o lo que es lo mismo, de vida.


Con un poco de suerte, aprendemos más y podemos pensar que nuestra interpretación también pueden ser hechos que vean y comparta toda la Comunidad.

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