2ª semana: Sergio Sarti


Sergio Sarti fotografiado por Iriana Rodríguez y Carmen Escolá
Sergio Sarti fotografiado por Iriana Rodríguez y Carmen Escolá

Llevo tanto tiempo deseando sentir la naturaleza como una experiencia vital del día a día, que las emociones se me agolpan.


Esta semana que ha pasado ha sido el inicio real de la aventura que es THE ATLANTIC RECYCLE WALK.


Como muchas veces ocurre, lo que has meditado y preparado hasta el último detalle, te sorprende, porque pocas ocurren como esperas.


Mi intención era ir poco a poco, sin estrés, acostumbrando mi cuerpo a caminar, y descansar para saber llevar de la mejor manera lo que me esperaba durante estos próximos seis meses.


Pero, como decía, la sorpresa te lleva a otros momentos que te hacen sentir de forma diferente y a hacer lo que no esperabas.


He andado lo indecible.


Mi cabeza se ha planteado mil temas.


He pasado momentos fáciles y algunas noches muy duras.


También me he encontrado solo y con esa sensación, aunque fuese sólo por unos minutos, de frustración por no saber gestionar tantas cosas nuevas que me están pasando.


Pero, lo importante, y ahí está el mejor de los “peros” posibles, es que ME SIENTO VIVO Y MARAVILLOSAMENTE BIEN.


He tenido mucho nuevo:


Yo jamás he tenido un circulo social muy amplio, porque siempre he valorado mucho el respeto, y tener que estar dentro de un algo, por el mero hecho de estar, no le he encontrado nunca sentido.


Siempre he compartido con las personas con un número muy limitado de personas que quiero y me quieren, pero sentir como te siguen miles de personas es algo muy nuevo.


He tenido mi primera experiencia con medios de comunicación: Con la radio, con la televisión y diferentes redes sociales.


El trato de los profesionales ha sido espectacular. Como si me protegiesen.


Han sido miles las personas que me han visto, me siguen, me halagan y aplauden. Otras que dicen que soy un friki sin más. A mi todas me valen. Mientras impere el respeto.


Y con todo, se crea una expectativa.


No voy a negar que he sentido una cierta ansiedad ante esta observación, porque no quiero defraudar.


Al fin y al cabo, soy simplemente un chaval de 21 años que adora el medio ambiente y que cree que si lo cuidamos nos estamos cuidando nosotros mismos, pero esa responsabilidad te hace ponerte serio.


A veces me pregunto si cuando hablo en una entrevista estoy transmitiendo el mensaje adecuado, o si gestiono las redes de la forma correcta o si las tareas que me propongo las podría hacer mejor o controlando mejor los tiempos.


Siento una responsabilidad ante todo esto.


Las personas que han vivido situaciones similares me dicen que la responsabilidad es precisamente una demostración de que lo que hago va por el buen camino.


Soy consciente de que acabo de empezar y que tengo mucho que aprender.


SOY MUY FELIZ.


He pasado una semana espectacular viviendo apasionadamente todo.


Además, y esto es muy importante para mí, tengo la enorme suerte de contar con el equipo de SENSEI, con el que estoy descubriendo muchas cosas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que conocía, pero con muchísima más profundidad, y sobre como organizaciones e individuos se están implicando en todo el planeta para buscar un mundo mejor, y algo esencial: En SENSEI, además de ese enorme conocimiento y profesionalidad, prima la PURA CALIDAD HUMANA.


Mi agradecimiento a las llamadas en las que me guían, con buenos consejos, y siempre pendientes de lo que pueda necesitar; además de gestionar esas cosas que, a mí, en algunos casos, me superan.


También gracias a los que me contactan para ofrecerme su ayuda. Da igual que sea una gorra, unas botellas de agua para seguir bebiendo, ropa para abrigarme o su mano para recoger conmigo las playas cuando pase por donde se encuentran.


Y a BIANCA. Cada noche su conversación me hace dormir sabiendo que mañana será aún mejor.

El recorrido de estos días lo podéis encontrar en el blog de mi web, pero quiero haceros un resumen para que también lo compartáis.


Día 24 de mayo

Uno de esos días que se pueden recordar como muy bonitos y tranquilos.


14 km de caminata hasta llegar a SANTIAGO y todo bastante limpio. Al parecer los habitantes del sur de La Gomera están concienciados de proteger su entorno. Y eso que me encanta.


Dormí en la PLAYA DEL MEDIO, y pasé una muy buena noche, a pesar del poco material que llevo.


Día 25 de mayo

Mi primer día descansando en SANTIAGO.


TELEVISIÓN CANARIA grabó un reportaje conmigo en la playa. Lo emitieron al mediodía y, cuando lo subí a mi Instagram, más de 60.000 personas entraron para verlo. Impresionante.


El resto del día estuve en el pueblo.


Había cobertura y podía cargar las baterías.


Estuve trabajando en las redes sociales, resolví asuntos pendientes, pude asearme adecuadamente y escribir. También se acercó a verme el ALCALDE DE ALAJERÓ, que me facilitó información muy útil.


A la noche tuve un pequeño problema: Se me rompió el tarro de miel que llevaba encima impregnando mi mochila y llamando la atención de compañeras de viaje no muy agradables, pero pude despistarlas.


Caminé hasta la PLAYA DE CHINGUARIME y pasé una noche tranquila.


Día 26 de mayo

El día de hoy comenzó entretenido.


Tenía una entrevista en RADIO ECCA, pero estaba sin cobertura y mi batería no llegaba al 1%.

Subí a la montaña más alta, llevando la placa solar, con la esperanza de coger señal y algo de energía para mantener la conversación.


No había manera, y a punto estuvo de sustituirme uno de los chicos de SENSEI, aunque en el último momento, conseguí contactar y con ese 1% mantener un diálogo que salió muy bien.

Muchas gracias por vuestra paciencia.


El resto del día me encontré a gente que estaba viviendo en la playa, y pude disfrutar de su compañía y su manera de entender la vida.


Día 27 de mayo

Empecé con mi rutina: Un chapuzón en el mar, desayuno (avena, dátiles, proteína en polvo y agua), entrenamiento, orden en mi mochila y finalmente me despedí de mis nuevos amigos, esos habitantes de la playa que seguro seguirán allí si vuelvo dentro de mucho tiempo.


Comencé a caminar.


El objetivo era llegar hasta ALAJERÓ, recogiendo lo que encontrase en el camino.

12 km y 1.000 metros de desnivel hasta el pueblo.


Mi primer descanso fue en SANTIAGO, donde aproveche para utilizar las duchas públicas de la playa y cargar baterías.


Después 4 horas más hasta ALAJERÓ y, para descansar, me dirigí a la ERMITA EL PASO, porque se pueden hacer hogueras y poder descansar resguardo.


Pero las maderas eran pocas, la temperatura baja y el fuego se apago pronto.


Una de las noches más frías que recuerdo.


Día 28 de mayo

El día comenzó mal.


Después de la noche dura, la mañana se presenta sin agua y muy poca comida.


Busco el sol y recuperarme.


Hasta las 2 de la tarde no comienzo de nuevo a caminar en dirección a ARGUAYODA.


En el pueblo no hay mercado y no pude conseguir nada más que unas botellas de agua que me regalo una señora mayor, de esas buenas personas que seguro me sigo encontrando.


Ya estaba empezando a oscurecer, pero no le di importancia porque los días pasados la luna iluminó mi camino y pensaba que quedaban pocos kilómetros para llegar, pero las cosas no fueron como yo creía.


La luna no salió hasta medianoche e iba un poco a ciegas.


Había recogido mucha basura y el camino terminó antes de llegar a la PLAYA DE LA NEGRA.


La única manera de bajar era por un precipicio, así que cambié de rumbo y en LA PLAYA DE LA RAJITA pude descansar en un lugar resguardado.


Caminé durante 10 horas, casi 30km, con mucho peso encima, debido a la basura que llevaba en las bolsas, y con agotamiento absoluto.


Cuando me voy a dormir tenía claro que la noche del día anterior y el día de hoy, son de esas cosas que te enseñan a superarte, o como se diría en la casa de uno, “a buscarse la vida”.


Día 29 de mayo

¡Qué bueno es descansar!


Decidí pasar la jornada en la playa de LA RAJITA, con la intención de recuperarme.


Modifique mi programa y ataje el viaje en casi un día para llegar a VALLE GRAN REY.


Día 30 de mayo

Hacía mucho calor, no tenía gorra y se me había acabado la crema solar.


¡¡¡Todo son dramas!!! Jajaja. Un poco de humor siempre está bien.


Me quedan 12 km para llegar a VALLE GRAN REY.


Encuentro un bar donde compro un bocadillo, galletas y agua.


Disfruto del paisaje y, después de 6 largas horas, llego al pueblo casi cuando se está haciendo de noche.


Por fin hoy duermo en un buen lugar y no paso frío.


¡¡¡Todo son alegrías!!! Jajaja.


Es esencial saber que pasar de un lado a otro de las emociones es algo natural y que, como decía el poeta, “se hace camino al andar”.


Para mí “el camino” es la experiencia que me lleva donde siempre he querido estar, y “el andar” es esa herramienta que me permite comunicarme conmigo mismo, con el medio ambiente, y con las gentes que, con sólo mirarlas, sabes que también sienten que este mundo es de todos, suyo y mío.

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