• Icono social LinkedIn

Desde muy pequeño pensaba que los números eran los que regían el mundo ... La vida luego te enseña que sólo hay una cosa segura y que, puesto que es imposible que no llegue, cuanto más tarde sea, mejor, y que además del dinero, hay otras muchas cosas que tienen un gran valor.

La versatilidad, la polivalencia, la capacidad de visión global y de empatía con diferentes situaciones y caracteres, son valores para poder prosperar.

Financiación Pública 

& Inversión 

Desde muy pequeño pensaba que los números eran los que regían el mundo, así que cuando decidí estudiar lo hice en ECONÓMICAS y, como siempre había vivido en Asturias, fue fácil la elección de la UNIVERSIDAD DE OVIEDO.

Para un chaval de 17 años era esencial ver un futuro seguro y, por aquel tiempo, se creía que era una carrera con muchas salidas. La vida luego te enseña que sólo hay una cosa segura y que, puesto que es imposible que no llegue, cuanto más tarde sea, mejor, y que además del dinero, hay otras muchas cosas que tienen un gran valor.

Mi visión del mundo había sido pequeña hasta ese entonces, como no podía ser de otra manera en ese mundo pequeño, protegido y cercano de mi ciudad, y tan sólo se comenzó a transformar cuando hice COU en BRISTOL, un pueblo en el estado de RHODE ISLAND (ESTADOS UNIDOS) que reunía a descendientes de varias culturas:  anglosajones, italianos y portugueses. Allí todo era diferente, muy grande, en un pais muy grande, y menos seguro y menos cercano pero muy fascinante para mí. También supuso una gran transformación cuando estuve por mi Erasmus en la UNIVERSIDAD DE STRATHCLYDE de GLASGOW (Escocia). Entonces me di cuenta que las cosas podían ser menos firmes, más pragmáticas y desprejuiciadas.

Al acabar la carrera estuve tres largos meses dudando hasta que decidí hacía dónde encaminar mi desarrollo profesional y, por fin, buscando ese equilibrio que siempre he buscado en todo, aposté por seguir estudiando, pero trasladándome a Madrid. Ni lejos ni cerca. Lo suficiente para ver las cosas de otra manera.  

Hice el MBA del INSTITUTO DE EMPRESA, una escuela de negocios muy prestigiosa, que también me ayudaría a encaminar mis pasos hacia el sector privado, que era lo que más me atraía.

Gracias a aquellos maestros, y por primera vez, descubrí lo que significa el emprendimiento empresarial y la gestión integral de una empresa, y, además, pude reconocer la calidad profesional en las personas y en los negocios. También fue un campo de pruebas donde comprobar cómo la versatilidad, la polivalencia, la capacidad de visión global y de empatía con diferentes situaciones y caracteres, son valores para poder prosperar.

Al finalizar el MBA la realidad se presentó algo distorsionada y algo diferente a la esperada: se anunciaba una crisis económica, - ¿y cuántas más se anunciarán-, y además tenía que hacer obligatoriamente el servicio militar, así que la oportunidad llegó en forma de un trabajo como becario temporal en FORD ESPAÑA. Empezar desde abajo fue una experiencia muy positiva en cuanto a trabajar al lado de profesionales contrastados y experimentar la importancia de un sistema de procedimientos y de relaciones entre distintos departamentos, que en una multinacional son vitales.

Tras este training volví a mi ciudad de origen y empecé a trabajar como Auditor interno en el BANCO DE ASTURIAS (absorbido por el BANCO DE SABADELL posteriormente), tarea en la que el manual de procedimientos interno era crucial, no solo a nivel operativo sino para cumplir con la normativa legal. Sin embargo, las tareas me parecían pocas con toda la carga aprendida en el IE y las ganas que tenía de aplicar todos esos conocimientos.

Para saciar ese apetito, y junto a otros dos compañeros, puse en marcha mi primer negocio, EB MANAGEMENT CONSULTING, una consultoría de gestión integral de empresas enfocada esencialmente a las pymes de la zona, aunque, tras dos años, y teniendo en cuenta que la demanda no era la suficiente, tuvimos que dejar el proyecto y trabajar para otros. En mi caso en IMASA, una empresa grande de la región, en un sector tradicional (la siderurgia e ingeniería) y controlando las operaciones y las cuentas de cada una de las empresas y divisiones de este grupo industrial. Otro punto de vista de cómo llevar un negocio, que siempre es enriquecedor, aunque yo seguía empeñado en encontrar algo nuevo, más abierto y más relacionado con lo que significa la gestión de proyectos diferentes, así que no sólo busque otros horizontes profesionales sino también geográficos, y decidí mudarme a Tenerife, a trabajar en una consultora de financiación pública para proyectos turísticos de grandes dimensiones: DYRECTO.

Me encargué de la correcta planificación y seguimiento en la realización de proyectos turísticos (hoteles de 4 y 5 estrellas, campos de golf y otras instalaciones de similares características) por todo el país, buscando financiación pública de la Unión Europea y, específicamente, me responsabilicé del control de los grandes grupos turísticos nacionales, de la buena marcha de cada expediente en la Administración pública y de la comunicación con las patronales hoteleras, tanto canarias como peninsulares, para la realización de propuestas al Gobierno nacional.

Una situación de estabilidad que duró siete años hasta que apareció otra oportunidad muy atractiva, y que acepté sin dudar: ser responsable de inversiones de ARICO 99, SCR, la única sociedad de capital riesgo canaria privada, creada por relevantes empresarios de la isla de Tenerife, con la intención, a largo plazo, de desarrollar proyectos en distintos sectores económicos y no sólo en los tradicionales, con el fin último de ayudar a la diversificación de la economía y aprovechar también los incentivos fiscales a la inversión derivados del Régimen Económico y Fiscal canario.

Atendí a muchos promotores, aprendiendo siempre algo de cada uno; analicé y estudié sus proyectos, y, según el caso, lo presentaba al Consejo de Administración de la empresa para su valoración y decisión final sobre la inversión en el mismo.

Aquí es donde empecé a relacionarme realmente con los incentivos fiscales, como posibilidad de uso para apoyar proyectos de inversión, e incorporarlos en el modelo de negocio.

Al año llegó otra nueva crisis económica; en este caso, la heredada de las famosas subprimes, esas hipotecas basura que hicieron sufrir a todo el planeta, y la sociedad decidió no realizar las ampliaciones previstas de capital y, por lo tanto, mi puesto dejó de tener sentido.

Uno de los promotores con el proyecto más importante que tuve la ocasión de recibir, me planteó colaborar con él en su puesta en marcha, y ahí empezó una etapa muy ilusionante, por todo lo que conllevaba, puesto que se trataba de crear una plataforma industrial y financiera para el desarrollo de productos audiovisuales a nivel mundial, con inversión privada que se beneficiaría de los incentivos fiscales a la inversión de una manera hasta aquel momento no utilizada.

DAVID V. MORA, su promotor, iba más allá del mero análisis numérico del proyecto, con una dosis genial de sustancia vital y de hacer las cosas de otra forma, a pesar de encontrarse con un entorno no excesivamente receptivo y muy afectado por costumbres empresariales un tanto arcaicas e influencias políticas. Se trataba de potenciar una industria audiovisual que, si bien existía en Canarias, era muy pequeña y con su planteamiento se convertía en eje esencial para la atracción de grandes proyectos.

ATLANTIA CANARIAS, que así se llamaba el proyecto, tenía ese fuerte componente de aventura profesional, que me hizo aceptar, también sin dudar, convirtiéndome, en cierta manera, en un empresario, saboreando lo que significaba invertir esfuerzo y tiempo, e impulsado por un director-promotor con una visión que superaba la mera obtención de un sueldo, más o menos bonificado, ya que me encontraba ante el reto de lidiar en diferentes terrenos para lograr cambios en la cultura económica y social.

Se presentaron modelos para diferentes perfiles de inversor, en proyectos audiovisuales de todos los tipos, con la obtención de rentabilidades distintas, además contragarantizadas con seguros y avales desarrollados en la industria anglosajona y prácticamente desconocidos en nuestro país.

Traté con fondos de inversión, con inversores privados locales, nacionales e internacionales y, también, con numerosos promotores de productos (películas y series esencialmente) a los que se les ofrecía financiación en muy buenas condiciones; todo ello con una estructura muy bien urdida y con planes de negocio absolutamente viables.

El proyecto, después de dedicarle tres años de trabajo arduo y, aun contando con socios y colaboradores impresionantes, después incluso de haber apoyado una reforma de la propia Ley para beneficiar a la Industria, se paralizó. Las razones, creo que no soy la persona que deba explicarlas, pero puedo asegurar que las conjeturas de unos y otros no pueden estar más lejos de la realidad que, por otra parte, se explican de una forma muy simple, especialmente cuando vemos cómo funciona el día a día de este país, o puede que de todos. De lo que si estoy seguro es que ese proyecto aún se mantiene vivo y se activará de nuevo, y puede que hasta con la sorpresa de quienes entorpecieron o, en el mejor de los casos, de quienes aún desean que pase.

Yo, no sólo gané un buen puñado de amigos, sino que también aprendí mucho y de hecho, al poco tuve otra opción para seguir con un grupo de promotores relacionados con el sector del cine y el sector inmobiliario, que conocedores del sistema de incentivos, crearon una sociedad, STUDIO INDIE CAPITAL PARTNERS para la intermediación en la obtención de inversión privada canaria para la realización de largometrajes internacionales. Bajo su paraguas, asistí al AFM (AMERICAN FILM MARKET), para mí como la versión industrial de los Oscar. Impresionante todo. La feria más importante del sector a nivel mundial en el centro mundial de la industria. Reuniones permanentes con todo tipo de participantes (excepto de la parte artística), tanto en el Centro de Convenciones como con empresas importantes de Los Angeles, en jornadas extenuantes de muy alto nivel y muy fecundas, muy energéticas y, en suma, una experiencia pletórica. Algo así como si hubiese hecho una inmersión intensa y total, y saliese impregnado del sector.

De nuevo buena gente, aunque después de un primer impulso decidieron volver al negocio que mejor conocían y finalmente me integre en EKIYOO MEDIA, que lidera de nuevo, DAVID V. MORA con una tenacidad, capacidad de lucha y compromiso extraordinarios.

 

Cuando me habló de EDUARDO MEDINA, de cómo siendo menor había montado su primera empresa y como había decidido sacar adelante a SENSEI, con las personas que contaba y con las que estaba intentando contar, me puse en su piel y recordé mis inicios queriendo hacer cosas nuevas, así que le di todo mi apoyo, y aquí estoy para hacer que esa iniciativa se convierta en un éxito, en la medida en que mi conocimiento pueda contribuir a ello.