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Por suerte rápidamente comprendimos que las cosas que no haces mueren contigo, así que empezamos a hacer cortometrajes los fines de semana, con nuestros escasos recursos. Ella escribía, dirigíamos juntos y yo me encargaba de la postproducción: hicimos ciencia ficción barata, thriller con pistolas, terror romántico, comedia absurda, y mucho drama.

ISMA ISSA... me acogió bajo su ala cuando tuve que abandonar la escuela. Me ayudó a seguir produciendo cortometrajes, me prestó equipo para seguir aprendiendo por mi cuenta, me llevó de eléctrico a varios rodajes y fue el primero en decirme aquellas palabras mágicas de “Nunca dejes de escribir”.

Director de  Medios Audiovisuales & Diseño

Me di cuenta de que era disléxico hace muchos años, en la época en la que los adultos todavía nos llamaban vagos. Fue en clase de lengua. 1996. La maestra nos dividió en grupos para hacer un ejercicio: “Tenéis que escribir una historia usando la técnica de principio, nudo y desenlace que acabamos de explicar”. ¡¿Escribir?! ¿En grupo? Me van a odiar. Se me da fatal escribir… Tenía diez años, odiaba leer y mi ortografía era nefasta, hacía daño a la vista. Sin embargo, me encantaba el cine, veía películas… todo el tiempo, y en las películas cuentan historias, ¿no? Así que me lancé: “¡Chicos! ¿Y si en vez de escribir una historia, mejor hacemos una película?”.

 

No recuerdo qué pasó finalmente con el ejercicio de clase, lo que sí quedará grabado en mi memoria para el resto de mi vida es lo que sucedió el fin de semana siguiente.

 

En esos años mi madre, DIANA TESSARI, y su pareja, GUILLE MEALLA, tenían una productora de contenido para televisión por cable, así que en casa había una sala de ensayos, equipo de cámara e iluminación y mi lugar preferido: una habitación forrada de tela negra que estaba llena de cachivaches electrónicos, monitores, mesas de sonidos llenas de botones, magnetoscopios VHS y todo lo necesario para la edición de vídeo analógica. Eso que ahora cabe en un MacBook Pro gracias a la edición no lineal, cuando yo empecé a jugar editando vídeo necesitaba una habitación inmensa... al menos a los ojos de un niño.

 

La cuestión es que aquella noche en la cena pregunté: “¿Se pueden venir algunos compañeros del cole el sábado para grabar una peli?” Ellos se miraron y dijeron … ”Vale”... Así que el sábado siguiente llamaron a la puerta los doce enanitos… Doce niñas y niños de entre nueve y once años subieron las escaleras cargados de bolsas llenas de disfraces, telas de colores y máscaras de látex. Estábamos listos para rodar, pero… “¿Bueno, y cuál es la historia?” preguntaron los adultos. ¡Oh, venga ya! ¡Sólo queremos echar la tarde, poned a grabar! Pero ellos tenían una idea mejor. Nos dijeron que teníamos dos opciones; podían sacar la cámara y grabar mientras jugábamos a los disfraces o “podemos hacer una película de verdad”. Evidentemente, elegimos hacer una peli de verdad, y durante los siguientes nueve meses, un sábado cada quince días, nos reunimos para trabajar: dedicamos tres meses a escribir el guion, tres meses a rodarlo y tres meses a editarlo. Después del estreno en el CENTRO CULTURAL RECOLETA en Buenos Aires, el 70% de los niños y niñas que hicieron FALSO ENCUBRIMIENTO sabían que se iban a dedicar al cine.

 

Sin embargo, yo me rebelé contra mi destino cuando llegó la juventud. El miedo a ser rechazado, a no ser lo suficientemente bueno, a fracasar, me hizo seguir otros caminos.

 

Elegí la FILOSOFÍA como una manera de seguir en contacto con la escritura, pero protegiéndome de enfrentarme a mi deseo. Pero la vida siempre nos da lo que necesitamos y durante el primer mes de carrera a mí me regaló dos encuentros: el primero fue la disciplina de ESTÉTICA que impartía FERNANDO CASTRO FLORES y el segundo, el de mi futura pareja creativa y sentimental durante más de doce años, CAROLINA CORVILLO, que se había metido a estudiar filosofía por el mismo motivo que yo: el miedo.

 

Por suerte rápidamente comprendimos que las cosas que no haces mueren contigo, así que empezamos a hacer cortometrajes los fines de semana, con nuestros escasos recursos. Ella escribía, dirigíamos juntos y yo me encargaba de la postproducción: hicimos ciencia ficción barata, thriller con pistolas, terror romántico, comedia absurda, y mucho drama.

 

Pasados unos cuantos años autodidactas, me surgió la necesidad de profundizar un poco más, así que decidí hacer el MASTER DE MONTAJE en SÉPTIMA ARS. Si bien la crisis del 2009 me obligó a abandonarlo antes de terminar, me dio tiempo de aprender mucho y a conocer a varios compañeros con los que montamos la asociación EL MONO BLANCO con la que produjimos ADIÓS (LUIS PLAZA, 2012) y DAME UN VERSO (FACUNDO TOSSO y CAROLINA CORVILLO, 2012).

 

Fue en el Máster donde encontré a mi primer maestro con mayúsculas, ISMAEL ISSA: un profesor de Final Cut que, además era productor y director de fotografía de, entre otras, STANLEY A MAN OF VARIETY  (STEPHEN COOKSON, 2016] y que me acogió bajo su ala cuando tuve que abandonar la escuela. Me ayudó a seguir produciendo cortometrajes, me prestó equipo para seguir aprendiendo por mi cuenta, me llevó de eléctrico a rodajes, de segundo ayudante de dirección a LONDON HEIST (MARK McQUEEN, 2017). Por si esto fuera poco ISMAEL ISSA fue el primero en decirme las palabras mágicas “Nunca dejes de escribir”.

 

Mientras tanto alternaba mi trabajo en el departamento audiovisual de LA CHUICE, una agencia de publicidad de Madrid, con el de monitor en EL JOVENCITO HITCHCOCK, un taller de cine para niños y niñas que se impartía en la ACADEMIA DE LAS ARTES Y LAS CIENCIAS CINEMATOGRÁFICAS DE ESPAÑA, y que estaba dirigido a los familiares de los académicos. Igual que como había sucedido en mi infancia, junto a GUILLE MALLA y CAROLINA CORVILLO, abordábamos la producción de LA EXCURSIÓN y EXIT, en las que acompañamos a las niñas y niños en la escritura del guion, el rodaje y la postproducción a lo largo del curso escolar. Además, alternábamos la parte teórica y la práctica con visitas a profesionales del sector.

 

En una de estas visitas fue donde conocí al montador de cine ALEJANDRO LÁZARO a quien admiraba por su trabajo en LOS CRÍMENES DE OXFORD (ÁLEX DE LA IGLESIA, 2008). Al tener la oportunidad no perdí ni un segundo en presentarme personalmente y pedirle que me aceptara como meritorio para su próximo proyecto. Pasaron los meses y finalmente me llamó para echar una mano a su ayudante en el montaje de la TV movie HISTORIAS ROBADAS (BELÉN MACÍAS, 2012) donde además de ser meritorio de ALEJANDRO LÁZARO, que montaba el primer capítulo, acabé siéndolo también de TERESA FONT [DOLOR Y GLORIA - PEDRO ALMODÓVAR, 2019] que montaba el segundo.

 

ALEJANDRO LÁZARO me siguió llamando para que colaborara en distintos proyectos y así acabé encargándome de la corrección de color del documental UN ENEMIGO COMÚN (JAIME OTERO, 2013) y de algún anuncio de FORD. Además, fue él quien me puso en contacto con mi siguiente maestro, BRIAN HALLETT.

 

Con BRIAN HALLETT empecé de ayudante de fotografía en la producción fotográfica del Catálogo Solidario de CHOCRÓN JOYEROS: DIEZ PERSONAS 10, y con el paso de los años acabé siendo el montador audiovisual de la mayoría de los vídeos que producía: spots, branded content, entrevistas, making of y microdocumentales para clientes tales como CARTIER, TUK-TUK, IE UNIVERSITY, CASA DECOR o MOVISTAR.

 

Mientras tanto, seguíamos haciendo cortometrajes, pero queríamos sacar adelante un proyecto de más envergadura, una verdadera carta de presentación. Así que lanzamos un crowdfunding para financiar la producción de un guion oscuro y pasional que había escrito CAROLINA CORVILLO sobre la difícil relación entre un escultor, su modelo y su obra que terminó por llamarse DENTRO (FACUNDO TOSSO, 2018). Gracias a una campaña de marketing muy trabajada y a la ayuda de mucha, mucha gente, logramos conseguir nada menos que 7.000€ para producir el cortometraje, pero no fue hasta que volvieron a aparecer en mi vida todos mis antiguos maestros (y alguno nuevo) que la obra no tuvo el respaldo que necesitaba. Así, ISMAEL ISSA se encargó de la fotografía, ALEJANDRO LÁZARO y CLARA M. MALAGELADA del montaje, IGNACIO FALCÓN de la música, CECILIO CHAVES de la dirección de producción, RUBÉN ALGARRA de los efectos visuales, FEDE PÁJARO del diseño de sonido, RITA M. MON y DANIEL BARRIO de la dirección artística, FITO DELLIBARDA del maquillaje FX, entre tantísimos otros que hicieron posible que los storyboards que había diseñado junto a EDUARDO GUTIÉRREZ acabaran proyectados en la sala de la ACADEMIA DE CINE DE ESPAÑA..

 

Gracias a esto tuve la oportunidad de conocer a mucha gente que me ha ido abriendo puertas y ayudando a seguir creciendo, sobre todo en los últimos años, en los trabajé como editor de vídeo para plataformas como DAZN y OLYMPIC CHANNEL durante los pasados JUEGOS OLÍMPICOS DE PYEONGCHANG 2018, BUENOS AIRES 2018 y LAUSANNE 2020, y recibí otra llamada de mi antiguo maestro ALEJANDRO LÁZARO para formar parte de la fundación de AMAE (ASOCIACIÓN DE MONTADORES AUDIOVISUALES DE ESPAÑA) de la que soy miembro de la junta directiva con el cargo de secretario además de colaborar en los comités de Cultura y Audiovisual para quienes coproduje y dirigí las dos ediciones del programa #GOYA_MONTAJE, una mesa redonda con los nominados al GOYA por mejor montaje del año 2019 y 2020. También para AMAE, junto a varios miembros de la asociación, estamos produciendo un documental sobre los grandes maestros y maestras del montaje español a lo largo de los últimos sesenta años. Un proyecto que es, para mí, una forma de devolverle algo a esta disciplina que me ha regalado tanto, desde que descubrí, con diez años, que si mezclaba imágenes de la trilogía de REGRESO AL FUTURO podía crear REGRESO AL FUTURO 4.


Sin embargo, aunque he tocado muchos palos en mi trayectoria, algunos que no he mencionado, como el diseño gráfico y la pintura, tengo claro que el motor de mi vida es profundizar en la condición humana, donde el anhelo de verdad y la aceptación de la herida nos propone un espejo en el que mirarnos. Es por eso que hace ya unos años decidí aceptar mi deseo sin reserva alguna para seguir la llamada de mi vocación y seguir aprendiendo qué es una historia. Así fue que decidí centrar mi carrera hacia la figura de guionista-director, y en los últimos años he resuelto producir proyectos audiovisuales propios y también desarrollar ideas y argumentos de películas y series para terceros, como puede ser EKIYOO MEDIA junto a DAVID V. MORA.

Esto me lleva a hacer una reflexión final puesto que a la hora de aceptar a un Sensei hay una cosa que valoro sobro todas las demás, una característica que cuanta más humildad tenga el maestro y el alumno más frutos regala. Esta cualidad es la SINCERIDAD. Trabajando con DAVID V. MORA estos últimos cuatro últimos años he aprendido a valorar esto como uno de los más importantes dones de un Sensei. Innumerables son las veces que me ha dicho "ya sabes que cuando algo me encanta, me encanta y te lo digo, pero esto no me gusta". La sinceridad, junto a una forma de ver el mundo que entra en armonía con la mía, hace que, aunque al principio me resista, siempre contemple su consejo como una prueba de humildad y una oportunidad para hacerlo mejor, para crecer más fuerte. Así es como, después de varios meses de idas y venidas con propuestas, ideas y argumentos, se manifestó ante nosotros uno de los varios proyectos que estamos desarrollando desde EKIYOO MEDIA. Una miniserie biográfica (HUMANITÄT) que cuenta la historia de una maestra de la que estoy aprendiendo mucho, con quien comparto el persistente deseo de conocer la verdad que da sentido y razón al hombre, al misterio que éste encierra.