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Me llamo DAVID MATANZAS, y soy inventor.

Saqué dos lecciones: la primera, que el MARKETING O PERCEPCIÓN DE MARCA es tan importante en el éxito del producto como el producto en sí; una inversión en marketing no proporcional a la inversión en el producto es sinónimo de fallo. La segunda lección fue que lo más importante de cualquier camino es hacerlo con BUENOS COMPAÑEROS DE VIAJE.

Mantente siempre muy cerca de las universidades y centros de estudios y colabora con ellos; de ahí es donde sale el talento.

Sea lo que sea que espere en el horizonte, siempre estaré dispuesto a aprender. Creo que cualquier persona, en algún momento, protagoniza sus “quince minutos de sensei”, y nos enseña una lección de trascendencia vital, a veces sin apenas darse cuenta. Por eso, acercarse a los demás con la humildad del aprendiz es la forma más sencilla de aprender.

Tecnologías Emergentes

Puede que mis primeros SENSEIS fueron los dos agujeros de un enchufe rodeado de negro, después de haberse quemado al intentar conectar los cables de un viejo ventilador de ordenador.

 

Me llamo DAVID MATANZAS, y soy inventor.

 

Hay un período de la Historia, más o menos entre la aparición de la máquina de vapor y los felices años 20, en que podría definir a ciertas personas como inventores: TESLA, FRANKLIN, MARCONI, DAGUERRE… Y nadie se atrevería a llevarte la contraria. Por supuesto, no podemos olvidar a los pioneros, como ARQUÍMEDES o GALILEO e, incluso, algún que otro personaje contemporáneo que se ha ganado este título, como ALAN TURING (si, el de la película DESCRIFRANDO ENIGMA, sobre los códigos nazis) o la actriz HEDY LAMARR (que, además de haber sido el primer desnudo femenino en el cine, también desarrolló la tecnología del salto de frecuencia que tanto ha hecho por el Bluetooth o el Wi-Fi).

 

Sin embargo, oír a alguien autodenominarse “inventor” quizás nos lleva a pensar que tiene demasiados pájaros en la cabeza.

 

Bien. Contaré mi historia y dejaré que quien la lea emita su propio juicio.

 

Me diagnosticaron dislexia a edad temprana, una condición incurable (ya que no es una enfermedad) y con la que debía aprender a vivir.

 

Lo que para muchos es motivo de broma, cuando confunden una letra o cometen una falta de ortografía, para mí ha sido y será pura normalidad, inofensiva excepto para quienes se empeñan en castigar a una persona por mostrar una diversidad que no pueden comprender.

 

Con el tiempo descubrí que personalidades que admiro, como DA VINCI o EINSTEIN, también combatieron contra la misma condición, y quiero pensar que quizás ellos también se enfrentaron a maestros que les dijeron que jamás llegarían a ningún sitio confundiendo las V con las B. Gracias al libro EL DON DE LA DISLEXIA comprendí que si ellos pudieron llegar a ser eternos yo bien podía abrirme paso hasta donde me propusiera.

 

Mis juguetes favoritos siempre fueron los aparatos que se averiaban en casa, que caían en mis manos para ser despiezados hasta el último tornillo. Cuando tenía los componentes separados, los conectaba uno a uno a una pila de 9V para ver qué hacían.

 

Mis preferidos eran los LEDS, pues siempre hacían algo visible cuando les pasaba la corriente, pero también los ventiladores, como pudieron comprobar mis compañeros de clase cuando llevé uno para colocar en mi pupitre y combatir el calor (por cierto, a los profesores no les pareció tan buena idea que yo llevara al colegio artilugios que no terminaban de entender). Al igual que DA VINCI (que tenía que colar sus maquetas hechas en mazapán para que los ricos mecenas florentinos se dignaran a hacerles caso), fui un GENIO INFANTIL INCOMPRENDIDO, y tenía que conformarme con decorar el Belén con LEDS rescatados de viejos ordenadores.

 

Hablando de iluminación, tenía quince años cuando creé mi primer invento “oficial”:

 

Después de Primaria me interesé por la programación y aprendí por mi cuenta a hacer páginas web; paralelamente, la iluminación espectacular captó mi atención, en concreto el hecho de que era habitual que luces y música actuaran de manera descoordinada, como si no formaran parte de la misma representación y lo más que uno podía hacer es controlarlas de forma más o menos manual. Con esto en mente, escribí un programa capaz de “traducir” las notas musicales a órdenes de "encendido", "apagado", "movimiento" y "cambio de color" del sistema de iluminación de un escenario (siempre he sentido una cierta sinestesia por la música y los colores). Este invento esperó en el cajón de las posibilidades durante años, pero no adelantemos acontecimientos. El caso es que me encontraba en una etapa de la vida en que tenía que tomar una decisión muy importante: nada menos que elegir qué iba a ser lo siguiente que tendría que estudiar.

 

En este punto jugó un papel fundamental una de las más importantes SENSÉIS de mi vida: MI MADRE. No solo por ser mi madre, como lo son para casi todo el mundo, sino que fuera una de las primeras ingenieras informáticas de este país le dio una perspectiva a sus consejos que habría que ser muy necio para no escuchar con atención. De este modo me hizo ver que las carreras de ingeniería, al fin y al cabo, es lo más parecido a hacer “carrera de inventor”.

 

En general, estas disciplinas consisten en diseñar y crear. Casi todas las ingenierías son muy específicas: para aeronaves, barcos, productos químicos, ordenadores… Pero también existe la INGENIERÍA EN DISEÑO INDUSTRIAL que, por decirlo de alguna forma, abarca un abanico más amplio de disciplinas. Con esta idea inicié mis estudios en la ESCUELA UNIVERSITARIA ELISAVA, adscrita a la UNIVERSITAT POMPEU FABRA de Barcelona, todo un privilegio al ser esta institución conocida por su filosofía de fomentar la creatividad y la imaginación del alumnado y su apuesta por una educación de corte más práctico. Justo lo que necesitaba.

 

Al tiempo que daba los primeros pasos en la carrera, se presentó la que sería mi primera experiencia de emprendimiento, de la mano de un compañero de clase y un amigo suyo. El proyecto consistía en algo que, hasta entonces, yo ignoraba: un juego de cartas cuya temática era la danza urbana, al estilo de otros juegos que habían tenido un tremendo éxito mundial, como MAGIC: THE GATHERING, pero con una ambientación basada en el hip hop y toda la cultura que lo rodea, que en ese momento estaba experimentando un verdadero auge.

 

Los ideólogos del juego tenían conocimientos sobre diseño y publicidad, además de, por supuesto, danza urbana (eran bailarines), pero les faltaba un experto en entorno web, algo en lo que yo podía aportar gracias a mi formación autodidacta. Los datos que me presentaron (tendencia al alza de la danza urbana y de los juegos de cartas, mercado receptivo, etc.), además de la enseñanza que aquella AVENTURA-SENSEI prometía, me convencieron y decidí embarcarme en aquella empresa.

 

Lo siguiente que teníamos que hacer era buscar inversores y patrocinadores. Aquí la fortuna nos sonrió por partida doble: conocimos a un industrial de la imprenta que quiso invertir en nosotros y nos ofreció producir el juego en su empresa y, además, encontramos buenos patrocinadores: BBOY WORLD, PIONEER, WACOM (que por aquel entonces tenía un proyecto de grafiti digital) y BUDA GAGS (empresa que suministraba puffs a GOOGLE).

 

Conseguido este paso esencial, el proyecto parecía prometedor; sin embargo, como comprendimos más tarde, tales señales no tenían por qué significar nada halagüeño.

 

Sacamos una tirada de 4000 unidades de BORN 2 BURN THE GAME, que así se llamaba el juego, grabamos un spot publicitario y lo presentamos en dos importantes eventos de hip hop en Barcelona y Alemania, con un notable éxito.

 

Estábamos preparados para crear la estructura de ventas, que iba a ser esencialmente on-line. Realicé un intensísimo trabajo de posicionamiento y diseño web (aún mantengo la web, obsoleta, pero por pura nostalgia), y puse en práctica toda clase de estrategias de marketing que, hoy en día, no soy partidario de volver a utilizar, pero que en mi juventud y ganas de que todo saliera bien empleé, aunque pudieran ser un poco grey hat, o lo que la gente entiende como casi de hacker pero sin intención de perjudicar a nadie.

 

El canal de distribución arrancó finalmente e, incluso, nuestro juego llegó incluso a estar expuesto en las estanterías de las tiendas FNAC… y en aquel punto crítico, los socios principales se pelearon y el proyecto se paralizó y fracasó.

 

De la experiencia B2B THE GAME saqué dos lecciones: la primera, que el MARKETING O PERCEPCIÓN DE MARCA es tan importante en el éxito del producto como el producto en sí; una inversión en marketing no proporcional a la inversión en el producto es sinónimo de fallo. La segunda lección fue que lo más importante de cualquier camino es hacerlo con BUENOS COMPAÑEROS DE VIAJE.

 

Tiempo después, durante mi tercer año de carrera, me llamó la atención la aparición de la iluminación LED aplicada a todo tipo de mercados.

 

En esa época, en clase nos propusieron un trabajo sobre iluminación mediante tubos fluorescentes. Me las arreglé para retorcer la temática de aquel trabajo y convertirlo en un proyecto de ILUMINACIÓN EN LED que desembocó en un proyecto que ofrecimos directamente a la Universidad para su implantación, pues se trataba de sustituir toda la iluminación de los edificios de cara a una mayor EFICIENCIA ENERGÉTICA.

 

Aunque la Universidad lo vio como algo interesante, no nos permitió implementarlo debido a que no éramos una empresa profesional. En cualquier caso, mi interés por la eficiencia energética no solo no se detuvo, sino que me llevó a fundar, junto a otros tres socios, la empresa PROSER FACILITY.

 

El equipo contaba con dos expertos en gestión de empresas y un especialista en eficiencia energética en instalaciones de climatización; mi parte fue, como puede esperarse, la eficiencia en sistemas de iluminación.

 

La empresa se constituyó en CANARIAS, donde conseguimos varios proyectos en instalaciones hoteleras y centros comerciales, pero pronto aceleró su crecimiento y abrimos una segunda oficina en Madrid, donde conseguimos hacernos partners de ENDESA. Implantamos el sistema de “pago por ahorro”, bastante novedoso en el país, en el que el cliente no paga el trabajo de instalación directamente, sino cuando comienza a comprobar el ahorro real de su nueva instalación.

 

El ritmo de crecimiento era bueno, pero se decidió que tenía que ser mejor: asumimos un crecimiento que no pudimos sostener y se persiguió a toda costa facturar sin tener cuidado del beneficio. Como resultado, la empresa entró en una curva descendente y decidí que era el momento de abandonar el proyecto, puesto que no estaba de acuerdo con las decisiones que se habían tomado en aquel sentido. Un año después, la empresa quebró.

Poco después de estas dos experiencias frustradas en el mundo empresarial le llegó el turno a mi PROYECTO DE FIN DE GRADO: Al igual que a DA VINCI, siempre me he sentido atraído por las cosas que vuelan y desde siempre he querido diseñar ingenios capaces de hacerlo.

 

Aunque en la Universidad nos propusieron diversos temas, cabía la posibilidad de que presentáramos nuestra propia idea y, si lo veían adecuado, podían darnos el visto bueno para ella. Mi propuesta fue CONSTRUIR UN DRON.

 

Era el año 2012, y por aquel entonces los drones no eran algo tan comunes como hoy en día. Como máximo, existían kits para su construcción.

 

La Universidad se mostró reticente a mi propuesta, con el principal hándicap de no tener ningún profesor especializado en temas aeronáuticos que pudiera tutorizarme; finalmente me aprobaron la propuesta y, poco después, incluso encontraron un profesor que pudiera ayudarme, al cual sólo visité el día en que expliqué el proyecto y el día en que presenté la memoria final.

 

El proyecto levantó gran expectación en la Universidad, tanto por su ambiciosa premisa como por una sensación de incredulidad de verlo hecho realidad. Tanto es así que tuve que solicitar una ampliación del espacio donde iba a presentar por la cantidad de personas que querían asistir al momento como un aumento del tiempo de exposición dada su complejidad. Ambas peticiones fueron aceptadas.

 

Tras nueve meses de intenso trabajo llegué con un prototipo que podía volar con 50 minutos de autonomía y grabar vídeo en 360º, algo que estaba tan poco implantado que ni siquiera YOUTUBE lo soportaba; además, sus piezas estaban fabricadas con impresión 3D, una tecnología también muy reciente y poco explorada.

 

El día de la presentación nadie sabía si había conseguido mi objetivo, tanto es así que uno de los jueces me dijo: “Si vuela y tiene luces tienes matrícula de honor”.

 

A decir verdad, yo mismo había introducido cambios de última hora para ajustar la estabilidad del aparato aquella misma mañana y no lo había probado después de los últimos cambios.

 

Pero el dron voló, ante las caras de sorpresa del tribunal y de los asistentes.

 

Obtuve esa matrícula de honor.

 

Terminada la carrera y con mi exitoso proyecto, tenía ante mí el mercado laboral. Sin embargo, mi apuesta fue, una vez más, por la EMPRENDEDURÍA.

 

Esta vez, en cambio, yo sería quien estaría al cargo de la gestión de mi propia empresa. Ya tenía el conocimiento técnico sobre drones, pero no la formación necesaria para comercializarlos.

 

Entré en diversos programas de fomento del emprendimiento: CAFÉ AVENTURA (del AYUNTAMIENTO DE SABADELL), EMPENTA de ESADE y en YUZZ (hoy EXPLORER), donde mi proyecto evolucionó hacia la marca AIRK DRONES. Fui uno de los finalistas de su concurso de talento nacional, lo cual me hizo merecedor de un viaje a San Francisco para visitar la meca mundial de los startups: SILICON VALLEY.

De aquella época conservo una frase que me dijo MIGUEL COBO, VP de Estrategias de Innovación de ERICSSON: “Mantente siempre muy cerca de las universidades y centros de estudios y colabora con ellos; de ahí es donde sale el talento”.

 

Aquel viaje me ayudó a descubrir el significado de esa frase, pues pude ver la colaboración tan estrecha que existe en el modelo estadounidense de universidades con la iniciativa privada empresarial. Aproveché todos estos programas para consolidar las lecciones que aprendí de mis proyectos fallidos y aprender el camino del éxito de la mano de SENSÉIS en diversas capacidades, a quienes cualquiera debería escuchar con atención.

 

Finalmente, cursé un EXECUTIVE MBA con especialización en MARKETING ESTRATÉGICO y un MÁSTER en DIRECCIÓN DE MARKETING Y MARKETING DIGITAL en EUNCET BUSINESS SCHOOL (Escuela universitaria adscrita a la UPC-UNIVERSITAT POLITÉCNICA DE CATALUNYA) y con todo lo aprendido fundé EUREK TECHNOLOGY, la empresa bajo la cual opera la marca AIRK DRONES.

 

Como primera empresa a nivel nacional que tenía como propósito la fabricación industrial de drones civiles comerciales, en 2015 fue parte de la primera oleada del CLUSTER DE DRONES de la GENERALITAT DE CATALUNYA.

 

He sido asesor en los SGT 1.1 y 1.2, la comisión de expertos y profesionales que asesora a la AGENCIA ESTATAL DE SEGURIDAD AÉREA, para definir las medidas de aceptable cumplimiento de la legislación de drones; medidas que deben ser coherentes con las Normas del Aire y el estado del arte y la tecnología del mercado.

 

Además, soy en Vicepresidente de AEDRON, la Asociación Española de Drones, la mayor asociación de pilotos de drones, aficionados, profesionales y fabricantes del país.

 

En 2018 gané el PREMIO TEN OUTSTANDING YOUNG PERSONS (TOYP) al desarrollo científico y tecnológico, entregado por la FUNDACIÓ JOVES CAMBRES DE CATALUNYA y la JOVE CAMBRA DE CATALUNYA.

 

He realizado tareas de docencia, como PROFESOR DE INFORMÁTICA en ELISAVA y FORMADOR en EURECAT, organismo proveedor de tecnología innovadora y diferencial para las empresas para dar respuesta a sus necesidades de innovación, donde he impartido formaciones sobre IMPRESIÓN 3D, PROGRAMACIÓN y TECNOLOGÍA DE DRONES.

 

Es a partir de este momento cuando comienza mi nuevo papel de SENSEI, dándome la oportunidad de aportar a los sectores en los que he trabajado, apostando siempre por la innovación y las tecnologías emergentes, que es lo que siempre me motivo al crear empresa.

 

Gracias a mis contactos empresariales y a la experiencia con tecnologías punteras, recibí una petición de consultoría por parte de una empresa de un sector al cual solo me había acercado como un mero aficionado: un ESCAPE ROOM.

 

Pasar a conocer los entresijos (especialmente los de carácter más tecnológico) que conformaban estos negocios me abrió muchas incógnitas, que giraban sobre todo al hecho de que podía ver que, unos más que otros, todos se lanzaban hacia un perfeccionamiento de sus entretenimientos de mano de la tecnología, pero de una forma desorganizada y poco planificada.

 

Lo que comenzó como un servicio de consultoría se convirtió en un proyecto de remodelación del sistema de control de aquella sala y, para mí, en la posibilidad de reformular el paradigma sobre el que se articulaban los juegos de escape room.

 

Aprovechando de las tecnologías del INTERNET DE LAS COSAS y la INTELIGENCIA ARTIFICIAL (al estilo que se emplea en videojuegos) terminó naciendo KALEIDOSCOPIC INTERFACE, la nueva división de EUREK para IMPLEMENTACIÓN TECNOLÓGICA EN SALAS DE ESCAPE ROOM, resolviendo, mediante una potente herramienta de gestión centralizada, todos los bloqueos físicos que surgen para que un creativo haga realidad toda tipo de escenarios, utilizando efectos especiales en vivo, sistemas inteligentes y altamente automatizados, dispositivos reprogramables en tiempo real y utilidades de análisis y mantenimiento rápido.

 

Además, con KALEIDOSCOPIC INTERFACE, hemos desarrollado el primer CMS (Content Management System) para la creación de escape rooms online de forma sencilla, donde los creativos pueden desarrollar sus experiencias, sin necesidad de conocimientos de programación web.

 

Convertimos el JUEGO EN EXPERIENCIA.

 

Convertimos los PUZZLES EN EFECTOS ESPECIALES.

 

A día de hoy, estoy seguro de que puedo llamarme INVENTOR sin faltar a la verdad.

 

Siento la satisfacción de haber conseguido aquello en lo que soñé, y al mismo tiempo mi mirada se pierde en lo que aún está por llegar.

 

Creo firmemente que no hay nada imposible si cuentas con los SENSEIS y los recursos adecuados.

 

Aquel que solo ve imposibles, no se ha planteado si hay un modo de hacerlo.


Sea lo que sea que espere en el horizonte, siempre estaré dispuesto a aprender. Creo que cualquier persona, en algún momento, protagoniza sus “quince minutos de sensei”, y nos enseña una lección de trascendencia vital, a veces sin apenas darse cuenta. Por eso, acercarse a los demás con la humildad del aprendiz es la forma más sencilla de aprender.